¿Es Valencia, en el aspecto turístico, la próxima Barcelona?

2009-06-09Publicat per: otros
Hace poco una amiga finlandesa que disfruta de una beca Erasmus en Valencia me contaba que acababa de pasar el fin de semana en Barcelona y que se alegraba de haber elegido Valencia como destino Erasmus. Me dijo que Barcelona estaba abarrotada de turistas (va y lo dice una finlandesa) y que esto no permitía disfrutar de la ciudad ni salir por las noches. Por lo visto la ciudad condal se asemeja cada vez más a ese esperpento que nos ofreció Woody Allen en Vicky Cristina Barcelona a ritmo de guitarra flamenca.

La verdad es que el sol es todo lo que mi amiga necesita, y de eso en Valencia vamos sobrados. Aunque en mi opinión la ciudad es menos atractiva turísticamente que Barcelona, lleva el mismo camino que ésta. Por todos es sabido que durante los últimos años la Generalitat Valenciana, y Rita Barberà en particular, se han esforzado en convertir a la ciudad en un destino de turismo de lujo digno de ser filmado por Woody. Con elegantes burgueses surcando el Mediterráneo en yates de lujo en la America’s Cup, y con las fiestas de los VIP de la Fórmula 1. La verdad es que la estrategia parece que surte efecto (es lo que tiene gastarse millones y millones de euros en promoción y en realización de eventos) y ya tenemos el Barrio del Carmen de Valencia, donde se conserva el casco antiguo de la ciudad, repleto de guiris en verano.

Casualmente después de hablar con mi amiga finlandesa encontré por la red un artículo del prestigioso diario inglés The Times, que confirma que Valencia hace las delicias de los guiris. Vale la pena leerlo aunque cueste por el inglés. Según el periodista Chris Haslam, Valencia vive un período de renacimiento cultural nunca visto en el país desde la Barcelona de Gaudí. Y resulta que las pintadas del puente del nuevo cauce del río Turia -del estilo María te quiero o Tú y yo juntos para siempre cari, son pruebas irrefutables de que Valencia está enamorada de sí misma, vaya, ¡yo que pensaba que eran cutreces que dañaban a la vista! Si es que el que no escribe una guía de viajes, es porque no quiere...

Es cierto que el turismo es un importante motor de la economía y que por ello es importante fomentarlo. Pero debería tener un límite, el no comprometer el bienestar de los ciudadanos ni la identidad del lugar. Nuestros gobernantes deberían realizar esfuerzos también para mantener viva las tradiciones y el patrimonio cultural de la ciudad. Por ejemplo, el Cabanyal, barrio marinero histórico en Valencia, está amenazado por el ladrillo depredador. Por ahora la crisis ha dado una tregua a sus habitantes, que viven bajo la amenaza de que llegue Rita un día y los eche de casa. Parece que la alcaldesa sólo aprecia el repetitivo hormigón de Calatrava y no se da cuenta de que Valencia deben disfrutarla los turistas, pero también los valencianos.