El Ayuntamiento reactiva cuatro demoliciones de antiguas licencias paralizadas al afectar a la zona protegida del Cabanyal

La apertura de Blasco Ibáñez hacia el mar prosigue con el derribo de otros 35 inmuebles

2009-05-07Publicat per: Las Provincias
Sin prisa pero sin pausa. Esa es la consigna dada a los gestores que deben acometer la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez hasta el mar, a la espera de ejecutar los proyectos incluidos en el Plan Confianza pergeñado por el Consell y que destinará el grueso de las inversiones en Valencia al Marítimo. De momento, la empresa Cabanyal 2010 tiene en cartera el derribo de 35 inmuebles, tanto en la parte que recae al futuro bulevar San Pedro como a la misma avenida.

Así lo adelantaron ayer fuentes cercanas al gobierno municipal, quienes precisaron que esas 35 fincas, prácticamente todas de escasa altura, se encuentran en distintas fases de tramitación. Así, está ya en ejecución la demolición de las cuatro primeras, mientras que en cuestión de días empezarán los trabajos en otros cinco edificios.

De antiguas licencias de AUMSA reactivadas por la sentencia favorable del Supremo hay cuatro demoliciones previstas. La prolongación de Blasco Ibáñez cruza prácticamente en ángulo recto con una zona del barrio protegida a mediados de los años 90 por la Generalitat, al aducir el valor patrimonial de la trama urbana del barrio antiguo.

Fue el epicentro de las protestas vecinales que paralizaron el plan durante años, con recursos continuos contra las licencias de demolición. El fallo del Supremo despejó cualquier incógnita a favor del Ayuntamiento y son estas licencias las que tramitó la empresa municipal AUMSA y estaban a la espera de que se pusieran en práctica.

En espera de conseguir la licencia de derribo están otros ocho edificios, mientras que en una fase anterior están nueve más. Estos últimos prácticamente coincidirán en el tiempo con los inicios de las demoliciones de dos unidades de ejecución que ya se encuentran en plena zona protegida.

Como adelantó hace escasas fechas el concejal de Grandes Proyectos, Alfonso Grau, una de las partes troncales en las obras de los dos próximos años será el bulevar San Pedro, con el eje de la actual calle y donde sólo falta por llegar a acuerdos de compra o expropiar una veintena de viviendas.

Se trata del ámbito más adelantado, donde centró sus esfuerzos el Consistorio mientras se sucedían los pleitos. En la actualidad ya hay decenas de solares, con una urbanización provisional y a la espera de la construcción de un gran aparcamiento subterráneo.

El bulevar San Pedro tiene 400 metros de longitud y la idea es que a finales de 2010 esté ya acabado un parking para residentes de dos plantas de sótano. Ese es el compromiso del gobierno municipal, aunque cuesta creerlo al tratarse de un aparcamiento encajonado entre viviendas y donde es complicado el acceso para camiones.

Algo al norte de la avenida Mediterráneo hay un acceso directo desde el antiguo arranque de la prolongación de Blasco Ibáñez, desestimado a finales de los 90 en el planeamiento definitivo, que fijó un bulevar de 48 metros de altura y ligeramente inclinado respecto al eje de la avenida actual.

El Plan Confianza exige que la gestión de las obras sea de los departamentos de la Generalitat. Al tratarse de la sociedad Cabanyal 2010, formada a medias con la Administración autonómica, el Ayuntamiento tienen más margen de maniobra para decidir sobre la misma gestión de las obras. El llamado Plan Camps prevé también demoliciones y obras de urbanización junto a la estación de Renfe del Cabanyal, así como en una pequeña parcela a escasa distancia de la avenida Mediterráneo. Por último, otra unidad de ejecución abarcará la parte este, junto a la calle Doctor Lluch.