La prolongación de Blasco Ibáñez se reinicia tras la autorización judicial con el desalojo de dos viviendas

Las excavadoras llegan al Cabanyal

2009-01-27Publicat per: Las Provincias
El plan urbanístico del Cabanyal, que incluye la prolongación de Blasco Ibáñez hasta el mar, empieza a coger carrerilla. Después de que el Tribunal Supremo desestimara el último recurso contra del proyecto, presentado por la Federación de Vecinos, las Administraciones implicadas tienen vía libre para actuar.

Los primeros pasos se dieron ayer, con el desalojo de dos viviendas situadas fuera de la zona afectada por la paralización judicial. Una está ubicada en la calle San Pedro, que se convertirá en un bulevar perpendicular a la prolongación de Blasco Ibáñez, y daba cobijo a una mujer con dos niños, según explicaron los vecinos.

En la otra, de la calle Vidal de Canelles, residía un grupo de okupas que permaneció durante buena parte de la mañana en la zona, mientras los obreros desmantelaban el interior de la vivienda y tapiaban los accesos para frenar nuevas ocupaciones ilegales. Para evitar problemas, una patrulla de la Policía Local controlaba durante la mañana en la zona, si bien no se produjeron incidentes.

Con el visto bueno del Tribunal Supremo, las primeras actuaciones municipales se centrarán en la calle San Pedro, como informó ayer el concejal de Grandes Proyectos, Alfonso Grau. La intención del Consistorio es enviar lo más rápido posible las notificaciones de ocupación de las viviendas afectadas por el plan que todavía permanecen en pie, con el objetivo de que sean desalojadas para proceder a su demolición. En total, se trata de medio centenar de inmuebles.

Además, según explicó a LAS PROVINCIAS, ya se están tramitando las licencias de derribo en la zona donde el Supremo estableció una suspensión cautelar de las obras hasta que resolviera los recursos vecinales.

A media mañana, la única señal del desalojo en la calle Vidal de Canelles eran los enseres de los ocupantes, que poco a poco fueron cargados en una furgoneta. En el inmueble de al lado, ya tabicado, se podían leer consignas contrarias al plan, que acusaban a la empresa que lo promueve de "narcotraficante de barrios".

En San Pedro, sólo una valla alrededor de la vivienda afectada indicaba algo de actividad, así como un sonido metálico resultante de los trabajos en el interior. "Si Rita no nos da una vivienda, no nos vamos de aquí", explicaban los vecinos que descansaban en el solar adyacente, que lamentaban lo que a su juicio es la "destrucción" del barrio.

Aunque se trata de las primeras actuaciones de relevancia tras el rechazo judicial a los recursos vecinales, lo cierto es que el Ayuntamiento ha continuado trabajando en la ejecución urbanística, que se dio a conocer en la década de los 90 y prevé la demolición total de 1.650 viviendas.

Las principales gestiones han consistido en continuar buscando acuerdos con los propietarios para que de forma voluntaria abandonen las viviendas. Según fuentes municipales, el 70% de las personas afectadas han aceptado las condiciones del Ayuntamiento, evitando llegar a una expropiación.

Otro de los asuntos pendientes es la constitución de la empresa pública que se encarga de ejecutar el plan, después de la salida de las empresas privadas que formaban parte de la entidad, llamada Cabanyal 2010. La previsión es que a lo largo de esta semana se constituya la nueva sociedad, en la que sólo tendrán participación empresas públicas, como el Ivvsa o Aumsa.

Los derribos continuarán en dos calles más, además de las ya citadas. Será el caso de Los Ángeles y Lavadero. En total, se prevé demoler hasta 12 inmuebles distintos que ya son propiedad municipal tras el acuerdo con los vecinos o tras la finalización del proceso de expropiación. El plan urbanístico permitirá que Blasco Ibáñez se conecte con el paseo marítimo, junto al hotel Balneario Las Arenas. También se construirán 1.500 viviendas de promoción pública, de las que ya se han levantado algunas para el realojo de vecinos afectados.