Las familias que viven en el edificio se movilizan contra el derribo

Cien años de 'okupación' en la lonja del Cabanyal

2009-01-11Publicat per: El Mundo
La sorpresa es agradable. Ni asentamientos, ni basura, ni gente que busca ocupar lo primero que encuentre. Una señora tiende un par de blusas, un hombre de mediana edad cierra la puerta del improvisado patio para salir a comprar el pan. Normalidad.

Y mucha sinceridad también: "las casas no son nuestras, ocupamos el suelo y nunca nos han querido hacer escrituras". Más allá, pensando en el futuro, la honestidad pasa a resignación. "Pueden echarnos cuando quieran y no darnos nada, pasará pronto".

Son varias las familias que viven dentro de la Lonja de Pescadores, uno de los edificios emblemáticos (no protegidos) del barrio de El Cabanyal. Todas anuncian movilizaciones si el Ayuntamiento derriba la infraestructura. Y sí, el nombre no engaña, fue una lonja. Y un hospital, y el cuarto de los poceros. Ahora una suerte de residencial. Una calle larga, con un camino en el centro y varias casas a los lados. Como adosados, pequeñOs. Con patios, zonas comunes. Y un techo altísimo, no demasido dañado.

No entraba en la zona BIC del plan e incluso sin necesidad de sentencias favorables ya podría haber estado derribado. Es probable que ahora el proceso se acelere, aunque los primeros trabajos, parece, comenzarán justo en el extremo opuesto.

"¿Que cómo se vive en un edificio así?, pues muy bien, mi padre ya vivía aquí y no hay problema". Se han construido patios improvisados, tabiques... Las viviendas no tienen nada que envidiar a una "de fuera" —dicen los vecinos, conscientes de su microclima— y las cocinas están nuevas, las camas limpias, el estucado recién repasado. Cada uno se ha hecho su pequeña terraza, "y da igual porque si las casas no son nuestras imagina qué problema tenemos en hacer un patio". Algunos antes, las primeras reconversiones datan de finales de los sesenta, y otros de forma reciente.

"No exigimos nada", dice uno de los habitantes, "pero sí que piensen en que el edificio merece la pena, que no tiene sentido cambiarlo por una nueva rotonda". Apela a su funcionalidad: "La lonja está muy bien hecha porque ha sido casi de todo, esto se puede reaprovechar para lo que sea". El Ayuntamiento no lo descarta, pero es tajante para otras cosas. Las viviendas no se mantendrán, no se trasladarán a ningún otro espacio. La Lonja, puede en caso de que lo consideran necesario los técnicos, según apuntaron recientemente desde la Concejalía de Grandes Proyectos. Pero no parece que haya muchas opciones.

Varios vecinos, incluso el grupo municipal socialista, han expuesto su preocupación por el derribo. Desde el PSPV, incluso, afirman que Rita Barberá prometió un traslado piedra a piedra; una promesa de la que nadie conserva confirmación escrita. En la zona, piensan ya en aprovechar este año de centenario para reactivar la batalla, reivindicar el edificio. Aunque con la resolución de la última sentencia los ánimos se han caldeado un poco. Ya cuesta más que dejen entrar a alguien ajeno, se oyen más gritos, más protestas. "Son nuestras casas, al fin y al cabo", dicen.