Una propuesta de futuro. ¿Por qué no la aceptan?

2005-06-30Publicat per: Levante
Después de los Autos del juzgado de lo contencioso administrativo nº 2 de Valencia y del Tribunal Supremo, el primero prohibiendo la ejecución de los derribos planeados por el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Valencia, y el segundo iniciando el proceso de revisión de la sentencia del TSJ valenciano, vecinas/os y amigos/as me preguntan reiteradamente: ¿Y ahora, en qué situación nos encontramos? ¿Qué ha cambiado en estos días respecto al futuro de El Cabanyal?

La respuesta me parecía fácil en una primera instancia: la situación ha cambiado pero el conflicto sigue en pie en los mismos términos que en 1998, o muy parecidos. Pero ante esto, la reacción era de desconcierto: ¿Cómo puede seguir igual que en 1998? ¿Qué ha cambiado? ¿Por qué no proponéis un acuerdo que pueda posibilitar una solución consensuada?

Para dar una respuesta razonada a estas preguntas debemos recurrir a nuestra historia. Estoy seguro que al equipo local que nos gobierna le gustaría que no recordásemos nada, que la Historia hubiera terminado, que solo tuviéramos presente. Pero no, la Historia no ha terminado y es el espejo en el que nos miramos, es el eco de nuestras esperanzas y el motor de los cambios futuros, la Historia nunca termina (doy las gracias por el préstamo a Vázquez Montalbán).

En enero de 2002 Rita Barberá declaró a los medios de comunicación -ver hemeroteca de 30 de enero-- «no flexibilizaré mis posiciones, ni reabriré ningún diálogo». En el año 2004 Alfonso Grau declaró «la prolongación de la avenida es innegociable», esto sucedía en un programa de la televisión por cable PTV en el que también participé yo.

Con esta actitud demuestran el nulo nivel que tienen en gestión y resolución de conflictos. Si alguien les pudiera echar un cable en este sentido, seguro que todos los habitantes de esta ciudad lo agradeceríamos, incluso (quizás) ellos mismos.

Durante los conflictos de mayo y junio de este año han utilizado a los medios de comunicación para decir falsedades y calumniar a los integrantes de la Plataforma (especialmente a mí), han pretendido hacernos pasar por violentos y contrarios a la legalidad. Confío en la capacidad de mis conciudadanos para analizar y comprender el significado de la campaña realizada fundamentalmente por Alfonso Grau, oportunidades en los medios nunca les faltan: difama que algo queda. ¿Cómo se atreven a decir que los dialogantes son ellos tal y como lo han venido afirmando estos últimos días? ¿Cómo se atreven a decir que están esperando nuestra respuesta?

La Plataforma Salvem El Cabanyal- Canyamelar ya hace más de tres años les planteó una propuesta que se publicó en los medios de comunicación, la finalidad de la cual era llegar a un acuerdo consensuado por todos, alcanzar la mejor solución posible al conflicto. Sabemos que soluciones pueden haber muchas, pero estoy convencido que la más eficiente, la de menor coste económico para la ciudad y menor coste social para el barrio se debe basar en un método de trabajo de participación ciudadana.

Debemos comenzar planteando el futuro del barrio desde cero, ni sin prolongación ni con prolongación, ni frío ni calor, cero grados. En el proceso de toma de decisiones deben participar desde el inicio las organizaciones políticas de la ciudad, las organizaciones sociales involucradas en temas urbanísticos, colegios de arquitectos, de ingenieros, universidades, federación de asociaciones de vecinos de la ciudad, asociaciones del barrio, vecinos del Cabanyal - Canyamelar, etc. Es necesario crear un espacio en el que se pueda debatir con cierto grado de profundidad las necesidades urbanas que luego se desarrollarán en los proyectos urbanísticos más concretos.

De este proceso, sin duda, surgiría un futuro de desarrollo integral (social, urbanístico, económico) de El Cabanyal - Canyamelar y de la ciudad de Valencia que, por supuesto, pueden y deben estar en total sintonía, ¿por qué no aceptan esta propuesta? ¿por qué siguen igual, en la misma posición que el primer día?

Y sin embargo el presente ya no es el mismo: se han detenido las demoliciones planificadas y la vía del Supremo está abierta. Además de la importancia jurídica de estos hechos, hay que resaltar el impacto que han tenido en la opinión pública. De una apreciación bastante generalizada según la cual casi todo estaba decidido ya, sólo nos quedaba resistir para continuar como testigos de la destrucción, se ha pasado a creer de nuevo que nuestra causa tiene salvación (por aquello de que nos llaman «los salvem»), que sigue abierta, que ni el expolio del patrimonio ni la deportación de más de 1.200 familias es un hecho consumado o a punto de consumarse.

En el nivel interno de nuestra organización y base social, esto se ha vivido como la recompensa a todo el callado esfuerzo realizado durante el último año y medio. El valor de esta recompensa está en la renovación de fuerzas, el aumento de la cohesión y autoafirmación de todos los que nos sentimos parte de la resistencia.

En el nivel externo es importantísimo que la sociedad en general haya recibido el mensaje que los de Salvem El Cabanyal estamos «vivitos y coleando». La ciudadanía solidaria necesita recibir noticias de la organización que respalda y hacía tiempo que estábamos callados, así que si en estos días han renacido esperanzas, todavía es posible otro plan, otro modelo de planificación urbana. Y este cambio de apreciación es fundamental, porque en el futuro necesitaremos y reclamaremos vuestra ayuda directa ya que, por desgracia, siguen amenazando con destrucciones.

Plataforma Salvem El Cabanyal-Canyamelar