La degradación del Cabanyal facilita la ocupación ilegal de casas deshabitadas ante la impotencia de sus propietarios

Vecinos del barrio denuncian la presencia continua de okupas

2010-04-12Publicat per: Las Provincias
La degradación que se ha apoderado del Cabanyal se lo ha puesto muy fácil a los okupas para meterse en las viviendas deshabitadas. El foco de marginación en el que se ha convertido el barrio es un escudo perfecto que les facilita campar a sus anchas.
En este caso -tal y como ilustran las fotografías de esta información-, la casa forma un pequeño conjunto de planta baja y un piso, y ha quedado aislada y rodeada de solares tras los derribos. A quienes, aprovechando la lamentable situación de la zona la han ocupado no les ha hecho falta llave, ni siquiera una patada en la puerta. Con una piqueta han perforado un agujero en la pared, a ras de suelo, lo suficientemente amplio como para que quepa una persona. Y listo. «Se alumbran con una vela y cuando no están dentro, colocan un tablón de madera a modo de puerta», explica Amparo Moliner, portavoz de Sí Volem, entidad a favor de la prolongación de Blasco Ibáñez.
Tras el agujero abierto sólo se advierte una oscurísima profundidad. Lugares como ese son perfectos también para ocultar la mercancía con la que muchos se dedican al tráfico de drogas.
Pero no es este el único caso. En la calle Escalante, donde hace años lucían un horno y una bodega, hoy hay casas tapiadas. «Pero no les importa. Se meten dentro igual». En una de ellas viven tres familias, y además desde hace tiempo. Sin ir más lejos, los vecinos aseguran que en verano colocan en medio de un solar contiguo una piscina desmontable «para hacerles más llevadero el calor».
Y también la calle es el lugar que han elegido para colocar hasta tres voluminosos tendederos con ropa a secar. «Ocupan toda la acera, pero nadie les dice nada. Sin embargo a nosotros nos fríen a multas cuando dejamos el coche mal aparcado por falta de espacio», sostiene Moliner.
En verano la piscina, y en invierno las hogueras... también en medio de la vía pública. «La pasada Semana Santa las visitas a las casas que exhibían las imágenes religiosas se convirtió en toda una odisea porque había que sortear el fuego encendido en medio de la calle para protegerse del frío».
Evitar enfrentamientos
Y siempre callados. «No les puedes decir nada. Son personas violentas y si abres la boca, sabes que te arriesgas a tener un disgusto». Así que los vecinos prefieren evitar cualquier enfrentamiento. El pasado martes, tras el polémico derribo en Vidal de Canelles, una furgoneta se paró en medio de la vía pública. De ella bajaron dos hombres que aprovecharon para recoger chatarra de entre los escombros. Mientras se aplicaban en ello, el vehículo obstruía la circulación. «Un vecino se topó con la pareja, pero ni se atrevió a tocar el claxon. Decidió dar marcha atrás para evitar problemas». Sólo la presencia de un coche policial, que advirtió la maniobra y acudió en su ayuda, permitió que no se produjera ningún altercado.