¿Para cuándo la rehabilitación del Cabanyal?

2005-04-24Publicat per: Levante
Pasados dos años y medio desde que el 7 de octubre de 2002, según Resolución de la G.V., fue declarada Área de Rehabilitación la zona BIC del Cabanyal, reconocido desde entonces el derecho de sus vecinos a percibir ayudas para la rehabilitación, y encontrándose en fase de desarrollo, tras su reciente aprobación el 26 de noviembre, un decreto del Consell que amplia el Área de Rehabilitación a todo el ámbito del Pepri, extendiéndose por tanto a gran parte del barrio la posibilidad de percibir esas ayudas, parece oportuno realizar una reflexión colectiva de lo acontecido hasta la fecha, para tratar de corregir errores y permitir mayor acierto en alcanzar el objetivo de conseguir la mejora de la calidad de vida de los residentes, que es la primera preocupación de una asociación de vecinos.

Que los frutos obtenidos hasta la fecha con la inicial resolución de hace más de dos años no pueden dejar a nadie satisfecho, es un hecho objetivo que se ve reflejado en los tan solo 13 expedientes de ayudas para rehabilitación tramitados en ese período.

Estos tristes resultados, que podrían hacer pensar en una escasa actividad inmobiliaria, no reflejan en cambio la gran demanda de casas usadas, en compra o alquiler, que desde los últimos tres años se ha producido en el barrio. Demanda que ha hecho que en estos momentos los precios de las escasas viviendas que permanecen en venta, llegan a sobrepasar los 1800 euros el metro cuadrado, es decir, 300.000 pesetas de las de antes. Estamos hablando, por ejemplo, de un tercer piso de 70 metros cuadrados, con un lavado de cara y sin ascensor. No hay más que asomarse a los escaparates de las numerosísimas inmobiliarias que han crecido como setas en los últimos años para percibir el interés que despierta vivir en el Cabanyal en estos momentos. Por todas las calles se pueden encontrar pequeñas casas que sus nuevos propietarios están rehabilitando, en muchos casos probablemente sin licencia de obras, y lo que es seguro, en su inmensa mayoría sin haber solicitado ayudas para la rehabilitación. Romper esta peligrosa dinámica debería ser unos de los objetivos del desarrollo de este nuevo convenio. Para ello desde las dos administraciones, ayuntamiento y Generalitat, se deberían realizar esfuerzos en hacer creíbles sus intenciones de propiciar la rehabilitación del barrio.

No basta con aprobar decretos que pueden resultar irreprochables. Facilitar los tramites y realizar campañas que permitieran impulsar el conocimiento de las ayudas resultaría imprescindible, pero si no se ponen en marcha mecanismos que consigan implicar al conjunto del barrio dentro de una política más global, no se conseguirán los objetivos que dice perseguir el nuevo decreto de lograr la regeneración, dignificación y revitalización del barrio.

A diferencia del Programa RIVA de Ciutat Vella, en el que se establecía que para su gestión, tanto la Generalitat Valenciana como el ayuntamiento se comprometían a crear, cada una de ellas, una oficina de rehabilitación ubicada en dicho centro histórico, de modo que ambas impulsaran las acciones de sus respectivas competencias, en el caso del Cabanyal, se confía únicamente en la empresa publica municipal Aumsa el cometido de informar y tramitar las ayudas y subvenciones, incluido el asesoramiento técnico, económico y jurídico a los beneficiarios de las mismas, mientras que la gestión y resolución de los expedientes de ayudas continua siendo competencia del Servicio Territorial de Vivienda, no contemplándose la creación de una oficina propia de la conselleria. O sea nada cambiará en la gestión que se viene realizando hasta el momento, con lo cual no parece buen principio para mejorar lo conseguido hasta ahora.

* Vicepresidente de la AV Cabanyal-Canyamelar