¿Le hemos hecho algo, señora Barberá?

2005-03-27Publicat per: Levante
¿Le debemos algo? ¿Le ha ocurrido algún percance en el Marítimo para merecernos esto?. Alguna vez, sin vino a tomar el baño en nuestras playas ¿le ha picado alguna morena? ¿Le han quemado algún vehículo en una de nuestras calles? ¿Hemos dejado de pagarle algún impuesto?. La verdad, no entendemos el por qué de esta persistente actitud. ¿Es acaso un capricho?

Estuvimos muchos años sin poder arreglar y adecentar nuestras casas. Incluso se prohibieron las obras menores. Y entonces se le ocurrió prolongar una avenida que sabía y conocía iba a romper uno de los barrios más característicos e históricos de esta preciosas ciudad. Con ello, afecta edificios incomparables con esbeltos miramares que son protegidos en lugares tan lejanos como la isla de Cerdeña.

Nuestras preocupaciones de Semana Santa Marinera, orgullo de los habitantes del Grao, Canyamelar y Cabanyal quedan partidas por la mitad, restándole su esplendor característico al tener que cruzar una autovía de más de cien metros de anchura.

Igualmente entorpece la vejez de gentes que nacieron y viven en la zona. Favorece el abandono de hogares y la ocupación indiscriminada de los mismos por gentes que ningún aprecio pueden tener por ellos. A las puertas de los mismos aparece la más indigna de las suciedades observando como se hace fuego en sus calles. Calles que nuestros antepasados barrían y limpiaban con lejía, para sentarse después con sus mecedoras “catrets” a conversar plácidamente durante las largas canículas, de los avatares de sus marineros y pescadores. Ahora, hasta las gallinas picotean por la misma suciedad que ni los propios empleados del ayuntamiento se atreven a eliminar.

Con ilusión, se instó una querella por los afectados en la cual el fantasma de la prevaricación bailó sobre ustedes, pero hábilmente supieron regatear para que quedase en nada. ¿O los fantasmas subsisten todavía? ¿Han desaparecido sus fundamentos?

Se dijo que se estaba judicializando la vida política. ¿No sería al revés? Que se estaba politizando la vida judicial. El señor magistrado ponente sabe mucho de esto.

Se acudió entonces a la vía contencioso-administrativa, cuya solución todos conocemos. Se destituyó o cambió de puesto a funcionarios no afines. Incluso a algún director general. Se obviaron informes periciales fidedignos, contratando otros no previstos en la Ley. Se hizo caso omiso de instituciones como la Universidad, el Colegio de Arquitectos.... Incluso se cambió la Ley.

¿Seguirá existiendo el fantasma de la prevaricación? ¿Será una prevaricación virtual, o será de la otra? ¿Qué le hemos hecho, señora Barberá? Hasta se llegó a sustituir o cambiar de puesto a magistrados y ponentes a la hora de dictar sentencia.

Todo sigue pendiente de Madrid. Al parecer, tristemente los valencianos siempre dependemos de Madrid. Nunca somos capaces de ventilar con diálogos constructivos nuestros propios problemas. Y todo, desde el Conde Duque de Olivares.

Ahí está la Historia, testigo mudo de nuestras desdichas.

Su último gran éxito ha sido la Copa del América. Con dicho evento íbamos a atar los perros con longanizas y a embellecer el entorno. La primera, entre otras de las longanizas, es la conversión de la Dársena interior del Puerto, considerada una de las más bellas de España, en un monstruoso taller de hierros y cubículos. No negaremos la importancia que las bases de los veleros puedan tener para la celebración, pero los enormes mamotretos están afeando una preciosa dársena que los ciudadanos pueden observar y disfrutar desde cualquier punto de su entorno.

Se está tapando incluso los nonacentistas tinglados, como el número dos de una majestuosa elegancia, al que, a menos de dos metros, se le ha pegado una horrorosa estructura metálica que impide ver su bella arquitectura, así como sus vidrieras y que no sabemos si está o no protegido, aunque eso a usted, señora Barberá, le importa poco, dado lo lejos que se encuentra de poder gozar como nosotros de un bello patrimonio cultural que poco a poco va extinguiéndose en su largo mandato en la casa de todos los valencianos. ¿No existía otro lugar para construir las bases y no convertir la dársena en un horroroso astillero?.

¡Qué lejos de nuestras majestuosas Atarazanas! ¿Cuál será la próxima, señora Barberá? ¿Qué le hemos hecho? ¿Cree usted que lo merecemos? Díganoslo

*Presidente Asociación Propietarios del Paseo Marítimo