El mejor negocio del Cabanyal

2005-02-17Publicat per: Levante
La falta de dinero en las administraciones públicas está forzando a ensayar fórmulas para sacar adelante proyectos de todo tipo. Con las arcas vacías se requiere bastante imaginación de los gestores públicos lo que les está llevando a un campo con zonas pantanosas. Peajes en sombra, construcción y gestión de edificios públicos, etc., siempre concebidos con las suficientes ventajas para que los inversores privados se sientan atraídos y adelanten el dinero con la sana y lógica intención de recuperarlo con creces. Pero hay fórmulas y fórmulas.

Una cosa es hacer una oferta atractiva y otra, dar un chollo como, por ejemplo, el aeropuerto de Castelló. Es el caso ahora de la sociedad mixta para ejecutar la prolongación de Blasco Ibáñez en la que, al margen de subastar solares reservados para VPO que ahora irán a renta libre, llama la atención que se asegure a los socios privados recuperar el capital invertido y obtener una rentabilidad igual al IPC acumulado más dos puntos sin que ello les haga incompatibles para promover otras obras. Así se las ponían a Fernando VII.