Casas del Cabanyal, un patrimonio sin paragón en el mundo

2007-06-28Publicat per: Levante
En los años 84, 85 y 86 pasé de amar el Cabanyal a conocer los motivos por los cuales merecía la pena defenderlo. Fue de la mano de personas como Federic Feases, Àngels Brull, Rafa Yago o Joan Víctor Pascual. Los dos primeros fallecieron trágicamente el 25 de febrero de 1989, con 21 años. Maldita paradoja. Habían denunciado mil veces el peligro que entrañaba para los vecinos el estado ruinoso de la antigua fábrica de El Águila, donde hoy está ubicado el polideportivo de Serrería. Aquel día un mal viento tiró encima de ellos una tapia de la fábrica y acabó con sus vidas. En el Cabanyal no se recuerda un funeral más multitudinario. La alcaldesa de Valencia en aquel momento, Clementina Ródenas, envió un telegrama de condolencia y prometió que pondría al futuro polideportivo el nombre de los jóvenes fallecidos y que les dedicaría una calle. De lo primero, nada. Sus amigos ni siquiera conseguimos que en 1999 (al conmemorar el décimo aniversario del accidente) Alfonso Novo o García-Fuster colgaran de la pared del polideportivo una placa en recuerdo de ambos que pagó L´Oronella y que duerme en un almacén, esperando por si algún día la burocracia cede ante el sentido común. Respecto a lo segundo, el ayuntamiento les puso una calle nueva, el Passatge d´Àngels i Federic, así, sin apellidos, al otro lado de Serrería, fuera del Cabanyal. A ambos está dedicado el prólogo del libro Les cases del Cabanyal (L´Oronella, Valencia 2007), que hemos escrito J. V. Pascual y yo mismo.

En aquellos años 84, 85 y 86, un jovencísimo Feases montaba la Associació Cultural Poble Nou de la Mar llevando a la práctica la idea de J. V. Pascual. Ambos conseguían implicar a todo el entramado sociocultural del Cabanyal en la defensa de un pueblo que languidecía ante la expectativa de una gran avenida que lo iba a partir por la mitad. Para nosotros en aquel momento había dos objetivos fundamentales: paralizar la prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez e impulsar la rehabilitación integral de todo el Cabanyal. Y tres premisas para conseguirlo: unir a todas las asociaciones del Cabanyal por encima de servidumbres de partido; hacer entender a todos los vecinos que, al margen de que les afectara la prolongación, ésta era clave para el futuro de todo el Caba­nyal; y dar a conocer y difundir el patrimonio del Cabanyal para sensibilizar a toda la ciudad al respecto.

De esto hace 20 años, y las cosas han cambiado mucho. No en la dirección que nosotros deseábamos. Los que quedamos tras la fatal desaparición de Federic y Àngels no fuimos capaces de hacer frente a Goliat; tampoco los que lo intentaron después. Desde L´Oronella, sin embargo, no hemos tirado la ­toalla del todo. El libro Les cases del Cabanyal es el esfuerzo más importante de la editorial en sus casi doce años de existencia, un proyecto que empezó en 2003 con muy pocos medios y que hoy es una realidad. Por fin, un catálogo exhaustivo que reúne todas las cases de taulellets del Cabanyal, las emblemáticas casas modernistas que, como conjunto urbano, no tienen parangón en el mundo. Lo hemos ­realizado con pocos medios pero con una ilusión infinita, compartida por todos los que hemos participado en el proyecto. Las primeras personas que nos han hablado del libro coinciden todos en su sorpresa: no podían ni imaginar que hubiera aún tantas casas, ni que existiera un patrimonio tan importante. ¡Y eso que muchos son del Cabanyal! Pero verlas todas juntas y con la particular óptica de las fotógrafas Rosario Faet y Anna Fornes impresiona. La óptica de Rosario y Anna tiró humo durante meses. Sin el firme compromiso de las dos, el libro no existiría. Nunca les estaré bastante agradecido. Es cierto que impresiona. Incluso a mí, que me sé las casas casi de memoria.

He reiterado en diversas ocasiones que la pretensión de este libro nunca fue convertirlo en un arma arrojadiza contra nadie ni que se tomara como altavoz de ninguna reivindicación. El libro en su conjunto está dedicado a la gente del Cabanyal, a todos, incluidos a aquellos que aún no valoran lo que tenemos. La obra entronca con una de aquellas premisas que esbozaron mis admirados Federic ­Feases y J. V. Pascual: colaborar a que el patrimonio del Caba­nyal sea más conocido, contribuir a su difusión, sensibilizar a la ciudadanía y, si me apuran, llamar la atención de nuestra clase política y recordarles una vez más su compromiso (su obligación) de defender nuestro patrimonio. Si no lo hacen, este libro estará en las casas y en las bibliotecas (de todo el mundo; no en balde está escrito en valenciano, castellano e inglés) para recordar durante los próximos cien años el inmenso patrimonio que no supieron preservar para las futuras generaciones de valencianos. Y también para constatar la gran oportunidad perdida de ligar historia y modernidad en la Valencia del siglo XXI, tan cerca del puerto America´s Cup y de la fórmula 1. Aún estamos a tiempo. Estos días, Jean Nouvel ha aparecido junto a Rita Barberá y Volwing Marg de GMP (Levante-EMV, 23-6-2007) pactando lo que será la futura reordenación de la fachada marítima del Grau y Nazaret. Quizá sea el momento de recordar las frases del genial arquitecto occitano en una entrevista el 21-11-2004: «He ido paseando por diferentes barrios como el del Cabanyal, que es muy sorprendente en el plano de la identidad, con esas pequeñas casas con sus mosaicos, sus azulejos. Esa acumulación en el plano de la arqueología que muestra que es algo que hay que ampliar y salvaguardar». No tendría sentido proyectar una fachada de ensueño para el Grau y parte de Nazaret y dejar que las casas del Cabanyal desaparezcan para siempre.

*Coordinador del libro «Houses from el Cabanyal».