La desestigmatización del Cabanyal

2004-06-06Publicat per: Levante
Después de prometer una cuantiosa inversión pública en la rehabilitación del Cabanyal, el concejal Alfonso Grau animaba hace unos días a la inversión privada, diciendo que el Cabanyal es el barrio de la ciudad con mejores perspectivas de futuro, por las particulares condiciones de su estructura urbana, su posición cercana al mar y a los campus universitarios, y por su buena conexión con el resto de la ciudad.
Por primera vez, desde el poder municipal, se produce una valoración positiva de un barrio que, además de estas posibilidades de futuro, tiene para nosotros una clara valoración actual como depositario de una memoria histórica de la ciudad, pues, en su mayor parte, coincide con el trazado del núcleo de población marinera, cercano a la costa, habitual en las ciudades del litoral de la Comunidad Valenciana. Ha llegado la hora de la desestigmatización de un barrio considerado hasta ahora como un gueto de delincuencia y suciedad: se escucha por fin la idea de rehabilitación previa a la de destrucción que provocaría la innecesaria prolongación de una avenida ajena a la particular estructura urbana del mismo.
La prolongación es innecesaria para la propia avenida -que será un pulmón verde de las zonas que atraviesa, si logra controlar el exceso de tráfico privado que soporta- y es innecesaria porque el Cabanyal está bien conectado con el resto de la ciudad mediante la red de transporte público -ferrocarril, tranvía y varias líneas de autobús- y con suficientes accesos para el vehículo privado a lo largo del novísimo cinturón de ronda que recorre todo su perímetro por el lado oeste.
Pero, el barrio, a pesar de su cercanía al mar, a pesar de su origen marinero, está desconectado del mar; y por ello, la ciudad de Valencia queda desconectada del mar. En efecto, la antigua presencia de las playas de vías de los diversos ferrocarriles que accedían a la dársena interior del puerto -vías que interrumpieron el normal crecimiento del barrio hacia el mar- se ha convertido en la actualidad en un espacio descualificado ocupado por una serie de equipamientos necesarios, pero mal dimensionados y peor ubicados: me estoy refiriendo al espacio comprendido entre las calles Dr. Lluch al oeste, la avenida de los Naranjos al norte, la calle Astilleros al este y la dársena interior al sur. Una intervención bien pensada en este espacio -casi todo él de propiedad pública- resolvería la conexión del Cabanyal con el mar y, como a nadie se le escapa que el Cabanyal es un barrio de Valencia, resolvería la conexión de Valencia con el mar. La ciudad ganaría un extenso y moderno frente marítimo y unos poblados marineros rehabilitados y, con ello, la recuperación de una memoria histórica que marcaría la diferencia y la personalidad de la vocación marinera de la ciudad de Valencia.
Estos nuevos aires desestigmatizadores, esta merecida valoración del patrimonio del Cabanyal y de sus posibilidades de futuro, deben ser aprovechados para que nuestros políticos convoquen un concurso que estimule la participación de los mejores técnicos para obtener ideas capaces de resolver la rehabilitación del barrio y su conexión con el mar mediante el diseño del espacio antaño ocupado por las vías y sus alrededores. Como dice Adela Cortina, en último término será a políticos y a técnicos a quienes competa la regulación de las decisiones. Pero en un tema que ha suscitado tanta polémica, es imprescindible la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones. «Es voluntad política de este Ayuntamiento tener en cuenta la opinión de los ciudadanos, tanto individual como colectivamente a través de entidades y asociaciones», dice la Carta de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Valencia. Para hacer efectiva esta voluntad sugiero al Ayuntamiento una conferencia ciudadana, un taller de participación organizado según el método European Awareness Scenario Workshop (EASW) elaborado por varios equipos europeos, a partir de una iniciativa de la Dirección General XIII de la Unión Europea. Este método -que persigue crear un espacio en el que responsables políticos, técnicos y profesionales y ciudadanos enmarcados o no en asociaciones cívicas y agentes económicos, puedan debatir con un cierto grado de profundidad, sobre las pautas a seguir para definir las condiciones de vida urbana que luego se desarrollarán en los proyectos urbanísticos concretos- ha sido aplicado con éxito en numerosos procesos en diversas ciudades españolas y europeas.
Las conclusiones de este taller, recogidas en un informe final, serán editadas y elevadas a la citada Dirección General y serían tomadas en consideración a la hora de redactar las bases del Concurso Internacional de Ideas para la conexión de Valencia con el mar. Se abriría así un proceso novedoso, basado en la participación ciudadana del que este taller sería el primer paso. El proceso se completaría con la celebración de debates públicos y otros instrumentos sociales innovadores que favorezcan la creación de una relación equilibrada entre sociedad, tecnología y medio ambiente. No se trata de perder el tiempo, sino de definir un futuro más sostenible para la ciudad y su frente marítimo con las aportaciones de sus habitantes
Anímese, señor Grau, a emprender este camino. Mientras, como el resto de ciudadanos, queda muy especialmente invitado a visitar la exposición de fotografías de Agustín Centelles que, con motivo de la séptima edición de Portes Obertes, está colgada de las paredes de doce casas del barrio, en su mayoría afectadas por la amenaza de la apertura de la avenida. Venga y podrá conocer las casas y a sus habitantes. Venga y podrá comprobar que es en esa zona afectada donde el barrio conserva mejor la estructura urbana que tras su favorable valoración, ha iniciado el camino de su desestigmatización. Todos están invitados cuando quieran, pero para ver la exposición, vengan esta misma tarde y los días 12 y 13 de junio.
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