Los expropiados de la calle San Pedro denuncian la situación de acoso e incertidumbre

«No derriban casas, destrozan familias»

2007-06-15Publicat per: Levante
Un centenar de vecinos de la calle San Pedro se enfrenta al drama de un proceso de expropiación y desalojo por el empeño del Ayuntamiento de Valencia en abrir un nuevo bulevar a pesar de que aún no se ha resuelto el recurso casación contra el plan especial del Cabanyal. La angustia y la tristeza hacen mella en los afectados, en su mayoría personas mayores, que con los 60.100 euros que les dan por sus casas dificilmente pueden acceder a un piso de realojo que cuesta 120.000 euros.
«Nos hemos privado de todo por arreglarnos la casa y ahora que somos mayores y podemos disfrutarlo nos quieren echar a la calle con 500 euros de pensión». Es el testimonio de Carmen López una vecina de 93 años de la calle San Pedro afectada por el proceso de expropiación forzosa iniciado por el Ayuntamiento de Valencia para la apertura del denominado bulevar San Pedro. Se trata de una de las actuaciones previstas en el plan especial del Cabanyal, que contempla la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez hasta el mar a través de este barrio cada vez más degradado pese a estar declarado Bien de Interés Cultural. El ayuntamiento asegura que el bulevar San Pedro es un « elemento fundamental del eje estructurante norte-sur », sin embargo, el portavoz de la plataforma Salvem Cabanyal, Faustino Víllora, apunta que este nuevo eje apenas tiene 500 metros de longitud. «Pretenden hacernos creer que esto será el bulevar de Montparnasse, pero en realidad es una avenida que sale de ningún sitio y llega a ninguna parte».

Sea lo que sea, lo cierto es que el futuro bulevar es hoy una calle dividida en dos zonas. Al norte, las casas ocupadas por familias gitanas. El menudeo de droga, las peleas de gallos, la basura y los niños jugando por la calle en horario escolar forman parte del día a día. Al sur, los vecinos de toda la vida del barrio que se resisten a irse mientras las máquinas excavadoras avanzan con los derribos de las viviendas que ya ha adquirido el ayuntamiento.

En la notificación del proceso expropiatorio que le llegó hace unos días a Carmen le informan de que por su vivienda le pagan 60.100 euros (diez millones de pesetas) cuando el piso de realojo que podría ofrecerle al ayuntamiento en Tarongers vale el doble,120.200 euros. « ¿Dígame dónde voy yo con ese dinero , se pregunta Carmen mientras muestra orgullosa la terraza cubierta de plantas de su casa. Vive en el número 87 de la calle San Pedro, en una típica vivienda del Cabanyal de estilo modernista popular a la que el ayuntamiento retiró el nivel 2 de protección. Es familia de Fausto Víllora y Amparo, un matrimonio que vive en la planta baja y son « vecinos de siempre del Cabanyal ». « No van a derribar casas, van a destrozar familias », asegura Amparo, a quien le dan 60.000 euros por una casa de 150 m 2 . La tristeza por la expropiaciación está haciendo mella en los más mayores que como Fausto que no quieren ser una carga para sus hijos pero tampoco desean « acabar en una residencia ».
Amparo Martínez (81 años), otra de las vecinas que serán desalojadas recuerda cuando el Cabanyal era « un troç de sucre ». « ¿Por qué no han arreglado las casas y han dejado que se caiga todo », se pregunta emocionada mientras mira a su marido postrado en una silla de ruedas y que hace años regentaba una carnicería en la calle San Pedro. « Quieren meternos en un pisito con gente que no conocemos de nada », añade sentada en el comedor de su casa (San Pedro, 7) por el que pasará la mediana ajardinada del futuro bulevar.

Manuel (71 años) es un emigrante cordobés que llegó a Valencia con 13 años y que vive en la calle San Pedro desde entonces. Dice que tiene « mucho apego a la calle y me da una pena enorme irme» . Confía en que sumando el dinero que le den por su casa y por un bajo le alcance para pagar otra vivienda porque está « harto » del abandono en que se encuentran. Advierte que « no nos iremos si no nos dan un piso nuevo ».
Es el drama de la expropiación, aunque hay otros vecinos, como los de la acera de los números pares de la calle San Pedro que no están afectados -de momento- y que « están encantados» porque creen que la reurbanización y la eliminación de las bolsas de marginalidad y droga « revalorizarán sus propiedades », afirma una portavoz de Salvem el Cabanyal. Los avisos de expropiación han hecho reaccionar a los vecinos que no terminaban de creerse que fueran a echarles de sus casas. Los nervios y la angustia por no saber qué va a pasar se han apoderado de muchos de ellos. « El que no muera se volverá loco », comenta una vecina más joven de la calle.