La sentencia del PERI del Cabanyal no se puede retrasar más

2004-05-27Publicat per: Levante
En el año 2001 se inició la tramitación de los contenciosos que se interpusieron contra la aprobación definitiva del PERI del Cabanyal. Desde septiembre de 2003 la tramitación judicial está finalizada. La pregunta que me hago es ¿por qué no se dicta sentencia si en julio de ese mismo año nos enteramos, por la prensa, que la Sala de lo Contencioso del TSJ estaba buscando una fecha del mes de septiembre?
Desconozco qué ha podido suceder para que en mayo de 2004 no se haya avanzado absolutamente nada y todavía se esté a la espera de que se fije una fecha para dictar sentencia.
La situación generada es de gran inquietud e insatisfacción entre los vecinos del barrio, afectados o no. Los motivos de esta inquietud entre el vecindario son fácilmente comprensibles si se tiene en cuenta que desde todos los ámbitos de nuestra sociedad, económicos, profesionales, políticos, etc., se está reclamando, con urgencia, que se acelere la maquinaria que ha de preparar la ciudad para el evento Copa del América 2007. Este proyecto es importante, una ocasión histórica para los barrios marítimos tantas veces olvidados. Nada más y nada menos se trata de la planificación del frente del litoral. Esto sucede en unos momentos en que parece que la ciudad se ha dado cuenta del mar y quiere integrarlo en su estructura urbana, en ocasiones incluso si es a costa de la del litoral, como es nuestro caso. Perdonen el atrevimiento, ¿no creen que el problema debería plantearse al revés? Nosotros pensamos que es la ciudad la que debe acoplarse al frente marítimo.
Siendo que el barrio del Cabanyal-Canyamelar tiene 21.000 habitantes y que nuestro asentamiento urbano ocupa el corazón del litoral, seguro que me permitirán otra pregunta: ¿si está pendiente una sentencia judicial que afecta de forma tan determinante al Cabanyal-Canyamelar, cómo es posible planificar el litoral de la ciudad? La sentencia no se puede retrasar más.
La apuesta del Ayuntamiento por albergar la próxima Copa del América confía en hacer de este evento un argumento para situar a Valencia entre las ciudades atractivas de rango internacional, potenciando el turismo y mejorando la imagen local y global. Las estructuras e infraestructuras urbanas se van a revisar para adecuarse a los requisitos de la competición deportiva pero, sin lugar a dudas, se debe ir un poco más lejos, ya que se pueden proyectar con el único objetivo de garantizar el éxito de la convocatoria puntual o con un planteamiento más ambicioso que deje una herencia positiva para la ciudad y, en concreto, para las zonas más cercanas a la zona central del evento deportivo y mediático.
Estamos muy preocupados por las incertidumbres sobre cual va a ser el impacto de situarse en primera línea de los lugares elegidos para el nuevo proyecto-estrella valenciano y, sobre todo, qué va pasar cuando la Copa del América sea un recuerdo. ¿Se está planificando según el modelo Barcelona o según el modelo Sevilla? O se trata de un evento que sólo se traduce en la ciudad en aglomeración puntual y presencia en los media (como puede ser una final de fútbol o un inicio de la Vuelta a España en bicicleta).
Queremos participar en la planificación porque ahí se decide sobre nuestro futuro, pero para participar es imprescindible clarificar la situación actual y esto pasa por conocer la sentencia.
Ya en 1988 con la aprobación del Plan General de Ordenación Urbana de la ciudad de Valencia, El Cabanyal-Canyamelar se quedó fuera, en planificación diferida. En el propio plan se establecía un plazo de cuatro años para enderezar el entuerto, pero no fue así. Se llegó a 1998 y fue para conocer que el futuro que se había decidido para el barrio, por supuesto sin contar con nosotros, era la destrucción. El peligro está en que si no eliminamos incertidumbres nos podemos convertir en planificados diferidos permanentes y eso tiene sus responsabilidades.
Señores/as magistrados/as sabemos de sus esfuerzos, de su dedicación, pero no nos basta con que nos digan que en unos años han reducido las sentencias pendientes a la mitad. En este caso tienen tanta responsabilidad en sus manos que creemos imprescindible un esfuerzo. En caso contrario deben dar más explicaciones que las del trabajo acumulado.
Hace unos días leí que el Consorcio indemnizará con 500 millones de euros (para entendernos, 83.000 millones de pesetas) a la empresa suiza ACM si no se celebra la Copa. ¿Quién indemnizará a los habitantes del Cabanyal y de la ciudad entera, si por no haber sentencia alguien tiene excusa para no incluirnos en los proyectos a realizar hasta el 2007 y posteriores?