Historia del PERI del Cabanyal: ¿qué quieren?

2004-05-17Publicat per: Levante
Para poder juzgar las decisiones tomadas por los vecinos contrarios a la prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez y del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Valencia, propongo una visita a la hemeroteca del Levante-emv.
Preguntas tan importantes como ¿qué han dicho?, ¿qué han hecho?, las responde la memoria histórica del periódico.
Levante-EMV, 21 de julio de 1998: «La prolongación de Blasco Ibáñez y el plan del Cabanyal se iniciarán el próximo año». «El edil de Urbanismo dice que las obras se acabarán en un periodo máximo de 10 años». «Miguel Domínguez concejal de urbanismo anunció ayer que el presupuesto de 1999 incluirá una partida para acometer los primeros trabajos».
Levante-EMV, 12 de febrero de 1999. «Urbanismo estima en 26.740 millones de pesetas el coste de ejecución del plan del Cabanyal. AUMSA ya dispone este año de 1.700 millones para realizar compras de edificios cuyo suelo está contemplado como municipal para viviendas».
Para centrar el análisis es importante saber que las noticias anteriores eran producto de las declaraciones de los responsables municipales y que las realizaron mientras las ciudadanía intentaba salir, a base de caceroladas, manifestaciones y algún que otro altercado con la alcaldesa, del hoyo en el que nos habían enterrado en vida. Nunca contaron con los vecinos para tomar decisiones y nadie en Valencia creía posible una contestación a tanta demostración de poder como el que se ejercía desde el Ayuntamiento.
Propongo seguir el recorrido histórico dejando aparte un periodo de fuerte confrontación que duró dos años. La Plataforma organizó decenas de caceroladas, una huelga de hambre de 22 días en el centro de la ciudad, tres manifestaciones, se movilizaron los estudiantes y se hicieron debates. El objetivo era paralizar el plan antes de su aprobación definitiva y que se abriera una discusión pública sobre las razones que justificaban el derribo de 1.651 viviendas para abrir una avenida. Así es que nos vamos al año 2001, con el plan ya aprobado definitivamente por la Conselleria de Obras Públicas y varios contenciosos interpuestos, por particulares y organizaciones.
La Federación de AA.VV., la A.V. Pavimar y la Plataforma solicitan al Tribunal Superior de Justicia que suspenda cautelarmente los derribos. Con esta demanda demostramos que estamos de acuerdo en todo lo que signifique rehabilitación y que únicamente nos oponemos a los derribos indiscriminados.
Levante-EMV, 16 de noviembre de 2001. «La alcaldesa Rita Barberá, acompañada del delegado de urbanismo, Miguel Domínguez, anuncia que en sus respectivos presupuestos de 2002 el Ayuntamiento y la Generalitat destinarán los primeros 600 millones de pesetas al desarrollo del planeamiento del Cabanyal».
Levante-EMV, 12 de enero de 2002. «El PP omite el Cabanyal en el servicio turístico desde el móvil. El proyecto inicial contemplaba las casas modernistas del barrio».
Como se verá a continuación no hemos tenido noticia posterior sobre qué se han hecho de esos 600 millones, pero sí de que seguían intentando enterrarnos en vida. Levante-EMV, 31 de enero de 2002. «Los jueces no permiten que se derribe ningún edificio del BIC del Cabanyal hasta el fallo definitivo». «La Plataforma Salvem propone a Barberá negociar un plan de rehabilitación y olvidar el contencioso». 1 de febrero de 2002: «Barberá ejecutará el plan en la zona no vetada por los jueces». 26 de abril de 2002: «Salvem El Cabanyal denuncia el traslado de narcotraficantes al barrio. Tres colectivos denuncian que el área de la prolongación está degradada por la droga. Los vecinos dicen que los augurios de deterioro de Barberá se han cumplido».
Finales de 2002, el Ayuntamiento presenta los presupuestos para el 2003. Levante-EMV, 6 de diciembre de 2002: «En el listado de barrios, que de entrada, se quedan a cero cabe citar El Cabanyal» (aunque está pendiente el plan a cargo de AUMSA).
Finales de 2003, el Ayuntamiento presenta los presupuestos para el 2004. Levante-EMV, 11 de noviembre de 2003: «El Ayuntamiento reserva 600.000 euros en las cuentas de AUMSA para iniciar el plan del Cabanyal en 2004». «La Federación vecinal propone el plan sin la prolongación de Blasco Ibáñez. Propone que el Ayuntamiento asuma las inversiones y elimine los derribos».
En 2004 el Tribunal Supremo rechaza el último recurso posible del Ayuntamiento contra al Auto de paralización cautelar de 2001. Como anécdota señalar que el tribunal condena al Ayuntamiento de Valencia a pagar las costas. Este último fracaso del PP respecto al plan del Cabanyal, provoca las siguientes declaraciones en sus máximos responsables.
Levante-EMV, 27 de marzo de 2004. «Grau dice que la prolongación de Blasco Ibáñez no es negociable y los vecinos piden diálogo». «Barberá afirma que la sentencia del Supremo sobre El Cabanyal sólo afecta al 2% del Plan, desarrollaremos el 98% restante».
Con esta documentación, que se podría completar con más información de este y otros periódicos, cada persona puede sacar sus propias conclusiones sobre cuál ha sido el pasado y el presente de la prolongación de una avenida a la que, según pasan los días, se le ve más su sinsentido.
¿Y el futuro? La Plataforma cree que la mayoría de la ciudad de Valencia y todas las organizaciones sociales verían con buenos ojos un nuevo plan con participación ciudadana y partiendo de lo bueno que tiene el PERI del Cabanyal. Para preparar esta metodología de planificación urbana llevamos trabajando desde hace dos años en un tema clave para una sociedad moderna, el de la participación. Todos tenemos que aprender, políticos, técnicos, ciudadanos. Creo que es el único camino que nos lleva a un futuro de esperanza, todos los otros llevan a aplastar al contrario o al conflicto permanente.
Además, no es que el Plan se ha quedado antiguo, desfasado, si no que es ilegal y únicamente lo respalda la voluntad política de la primera autoridad municipal, Rita Barberá. ¿Hasta cuándo? Esta es la pregunta a la que me gustaría tener contestación.