El consistorio retoma, cara a la Copa del América, el PAI de Eugenia Viñes y el derribo de las villas marineras

Grau desbloquea el plan del Cabanyal y abre la vía a la rehabilitación de 7.000 viviendas

2004-04-28Publicat per: Levante
El Ayuntamiento de Valencia ha decidido, cara a la celebración de la Copa del América, retomar dos planes urbanísticos pendientes desde hace años en los poblados marítimos. El primero se enmarca en el plan especial de reforma interior (Pepri) del barrio del Cabanyal, declarado Bien de Interés Cultural (BIC). El segundo afecta la Malva-rosa y es el proyecto urbanístico de reparcelación de la calle Eugenia Viñes, que prevé el derribo del frente de las villas modernistas. Esta actuación ya fue criticada en su día por arquitectos y urbanistas que defendían la conservación de estos edificios como muestra histórica de la Valencia marítima.
El concejal de Grandes Proyectos, Alfonso Grau, adelantó a este diario que ha encargado a los técnicos municipales un estudio detallado del ámbito del Cabanyal no afectado por la prolongación de Blasco Ibáñez y la suspensión cautelar del Pepri -cuya aplicación está pendiente de un recurso judicial-. La idea es analizar las unidades de actuación una por una e informar a los propietarios y vecinos de las condiciones y subvenciones que tienen para rehabilitar las viviendas. Las posibilidades de rehabilitación en el Cabanyal «son enormes», dijo Grau, quien añadió que el ayuntamiento no puede comprar todo el barrio y rehabilitarlo integralmente pero sí fomentar la iniciativa privada en este sentido. La rehabilitación de viviendas «dará valor añadido al barrio y traerá nuevas inversiones».
«El objetivo es hacer algo parecido a lo que se ha hecho en el centro histórico de Valencia», donde a través de la oficina del Riva y de Aumsa se han llevado a cabo numerosas actuaciones urbanísticas de rehabilitación y nueva construcción de edificios. El Cabanyal «está parado y yo quiero que se mueva». «Las casas que algunos vecinos han rehabilitado en el Cabanyal no se diferencian en nada de un adosado y, además, están al lado del mar», aseguró Grau. El concejal explicó que se revisarán alrededor de 7.000 viviendas y los informes estarán listos después del verano. La rehabilitación de viviendas no será posible en la zona afectada por la prolongación de Blasco Ibáñez. Además, de que hay una suspensión cautelar del plan especial en esta franja «no vamos a dar licencia para rehabilitar si lo que se pretende es derribar esos edificios». El anuncio de Grau viene a dar la razón a la asociación de vecinos Salvem el Cabanyal, que en los últimos años ha acusado al equipo de gobierno de Rita Barberá de abandonar e hipotecar las inversiones y el futuro de todo el barrio por la prolongación de Blasco Ibáñez hasta el Paseo Marítimo, una actuación que sólo afecta al 5% del barrio protegido. Salvem y la Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia tienen recurrido en los tribunales el plan del Cabanyal. Los vecinos se oponen a la prolongación y a los derribos y reclaman un plan de rehabilitación y equipamiento del barrio.
Por lo que respecta al proyecto urbanístico de reparcelación del área comprendida entre Eugenia Viñes y la playa de las Arenas, donde se encuentra un pintoresco conjunto de villas marineras, Grau explicó que la idea es agrupar y separar volumetrías.
Este PAI fue aprobado en 2000 y ya entonces preveía la construcción de edificios de nueva planta de cinco alturas. Algunas de las villas están protegidas, como es el caso del chalet de Demetrio Ribes. Según Grau en esta zona, próxima a las piscinas del Balcón al Mar, se construirán viviendas. El ayuntamiento también baraja la posibilidad de autorizar locales de ocio a esa zona.