Un traje a medida contra el Cabanyal

2004-04-04Publicat per: Levante
La reforma urgente que pretende el Gobierno de la Generalitat de la ley de patrimonio cultural valenciano de 1998 (era conseller de Cultura el mismo Camps que ahora es presidente y antes concejal con Rita Barberá) tiene la exclusiva finalidad de confundir y engañar a la ciudadanía normal, pues cualquiera que entienda un poco de leyes es capaz de discernir que se trata de la mentira y el engaño más escandalosos. Sólo hay que comparar las rimbombantes palabras que leyó González Pons el pasado 31 en las Cortes, como preámbulo, con lo que luego dice el artículo 39 reformado (se olvida de los BIC) y con lo que decía antes de la reforma, para comprobarlo.
Ni el más pardillo deja de ver el traje a medida que intentan hacerle a la alcaldesa Rita Barberá por su fijación con su innegociable prolongación de Blasco Ibáñez destrozando el Cabanyal. Pero sólo se trata de un brindis al sol, de un farol, de un mantenerlo a toda costa sin enmendarlo, como terapia de grupo, pues no hay lugar a dudas de que, con las actuales circunstancias a nivel estatal, ni aun reformando la ley valenciana podrán impedir que siga prevaleciendo el artículo 21 de la ley 16/85, de patrimonio histórico español, cuando, refiriéndose a los conjuntos históricos declarados BIC (es el caso del Cabanyal), impone que «en todo caso se mantendrán las alineaciones urbanas existentes», cuyo párrafo además ya ha sido interpretado por el Tribunal Supremo en el sentido de que «se aplicará en su literalidad en todo caso y sin excepción alguna».
La alcaldesa Rita Barberá deberá asumir que en los tribunales tiene totalmente perdido el asunto del Cabanyal, por lo que es conveniente poner en marcha un plan de rehabilitación del Cabanyal-Canyamelar cuanto antes, consensuándolo con los sufridos vecinos y aprovechando que la Copa del América está ahí en la esquina