Justifica el cambio en que quiere «más protección» y los socialistas replican que se salvaría el Cabanyal

Pons da marcha atrás una vez que el PSPV le acepta el reto de asumir la ley andaluza de patrimonio

2004-04-02Publicat per: Levante
El conseller de Cultura, Esteban González Pons, se metió ayer en un zarzal en las Corts Valencianes al retar al PSPV-PSOE a cambiar el polémico artículo de la reforma de la ley de patrimonio cultural del Consell que permitirá intervenciones en conjuntos históricos como el Cabanyal por la redacción que da la ley de patrimonio histórico de Andalucía. «Le hago una oferta al PSOE Ñdijo solemnementeÑ, pongamos la ley andaluza, que es socialista, y así estaremos todos de acuerdo». Acto seguido dijo que no era partidario de una ley «tan poco proteccionista» como la de Andalucía, pero para entonces ya había expresado su compromiso y a la portavoz de Cultura del PSPV, Isabel Escudero, le faltó tiempo para tomarle la palabra. «Acepto, cambie el artículo», retrucó.
El órdago pretendía remover en la herida de la supuesta contradicción socialista a la vista de la regulación de la ley estatal, también del PSOE, y la andaluza Ñambas, según González Pons, admiten las excepciones a la protección de tramas urbanas como el Cabanyal, igual que la reforma legal que impulsa la GeneralitatÑ pero se encontró con una sorpresa: Le recogieron el guante y quedó al descubierto el farol. Según Escudero, el texto de la ley andaluza no permitiría actuaciones como la prolongación de Blasco Ibáñez en el Cabanyal.
En cambio, González Pons justificó después en los pasillos de las Corts la imposibilidad de asumir esa redacción porque, aseveró, quiere «más protección» para el patrimonio valenciano. Según explicó, el texto andaluz permite la «demolición de edificios» incluidos en conjuntos históricos declarados bien de interés cultural, siempre que no hayan sido catalogados individualmente como BIC, con la autorización de una consejería y sin consulta a ningún organismo, además de la posibilidad de delegar la facultad a los ayuntamientos, mientras que, con la reforma del Consell se tendrá que oír a dos entidades consultivas y habrá de aprobarla el Gobierno. Escudero insistió en que con el artículo de Andalucía Ñque no alude a «modificaciones de la estructura urbana» y viene a continuación de otro referido a situaciones de ruinaÑ «no podría hacer nada de lo que quiere hacer» y que le parece de «muy poca vergüenza que hable de órganos consultivos cuando no ha pedido informe al Consell de Cultura para la modificación de la ley de patrimonio».
González Pons compareció para informar sobre los cambios en la ley de patrimonio del PP, de 1998, un día después de que los populares rechazaran las enmiendas de la oposición de devolución del texto al Consell. Insistió en que los consellers del Gobierno socialista utilizaron la misma filosofía que inspira su proyecto para realizar la rehabilitación del teatro de Sagunt. En pasillos fue un poco más allá y deslizó que, con su texto, esta obra «casi no habría tenido problemas de legalidad». Escudero, quien reiteró que no acepta «cambios de cromos», retó al Ejecutivo a «atreverse a hacerse la foto con el teatro romano detrás destruido; si lo hace sí que ganaríamos ahí las elecciones siempre».
Ramon Cardona, de l'Entesa, aseguró que el proyecto permite constatar que, para el PP, «es más importante el negocio» que la protección del patrimonio, y advirtió que este partido está sometido a «la dictadura de los urbanizadores y de la línea recta».