La oposición afirma que la modificación permitirá «arrasar el Cabanyal». Pons dice que el PSOE tiene «mucha cara» y que la filosofía del cambio «es la misma que la restauración del teatro romano de Sagunt».

El PP sigue adelante con la reforma de la ley de Patrimonio tras los reveses judiciales

2004-04-01Publicat per: Levante
El PP siguió ayer adelante en las Corts Valencianes con la reforma de la ley de Patrimonioºæ que permitirá, sobre el papel, ejecutar proyectos urbanísticos sobre cascos históricos como el Plan del Cabanyal en Valencia, tras sufrir en los últimos días sendos varapalos judiciales sobre la citada prolongación de Blasco Ibáñez y el Palacio de Congresos en el monte Benacantil, aunque el Ayuntamiento de Alicante ya ha anunciado el cambio de ubicación.
Los populares rechazaron en el pleno las enmiendas de la oposición que reclamaban la devolución del texto al Consell, que ahora seguirá su tramitación en comisión.
Socialistas y L'Entesa advirtieron que el cambio introducirá la manga ancha para «arrasar» cualquier bien de interés cultural amparándose en las «excepciones» a la protección que incorpora. Isabel Escudero del PSPV, acusó a los populares de «no inquietarse» por los sentencias adversas. «Si la ley les molesta, la cambian», aseveró. Ramón Cardona, de EU, mantuvo que las sentencias «han decidido más al PP a aprobar la ley» y avanzó que reclamarán al Gobierno de Zapatero que vaya al Constitucional «y si no, siempre nos quedará el Código Penal, por la destrucción del patrimonio».
El conseller de Cultura, Esteban González Pons, que presentó el texto, se mostró convencido de que Zapatero avalará la modificación porque es «una copia de la ley estatal» socialista de 1985, de la que no se ha apartado «un milímetro», aunque añade dos excepciones (el «interés general» y el «proyecto singular») a la de Madrid (la «mejora de la relación con el entorno» o evitar los «usos degradantes»). Leyó la ley andaluza, donde también se prevén salvedades e incluso sin dictamen previo de órganos consultivos, y avisó de que hay más leyes de gobiernos autonómicos socialistas. Por ello emplazó al PSOE a ser «coherente».«Ya está bien de tanta cara dura ÑsoltóÑ; que se pueda decir una cosa en una comunidad y otra en otras y en Madrid».
Al mismo tiempo, defendió que «la obra del teatro romano de Sagunt Ñdecidida por el Consell socialista y anulada por los tribunalesÑ se hizo con la misma filosofía que informa este proyecto de ley», esto es, que «los bienes históricos deben ser actualizados, puestos al día, y se les debe encontrar un objeto social porque, según decía el conseller de Cultura de entonces, si se protegen demasiado, al final pierden su uso social y se acaban perdiendo como bienes».
«La ley no se hace por el Cabanyal»
Aseguró que la reforma legal «no se hace por el Cabanyal» Ñ«si después se puede o no aplicar lo dirán los tribunales», dijoÑ sino «por los pequeños municipios cuyo centro ha sido protegido» y «no se puede instalar un ambulatorio, un colegio, un ayuntamiento», lo que está provocando que se «despueblen sus cascos históricos».«No podemos hacer una foto fija de los centros históricos y dejarlos en color sepia por los siglos de los siglos».Previno contra la «fosilización legislativa», aunque la ley que se modifica es de 1998 y del PP, y enfatizó que su «actualización» sólo persigue «más conservación, más protección y más recuperación del patrimonio». También dijo que es «el marco que necesita un patrimonio vivo». «Un patrimonio que no puede quedarse reducido a un conjunto de piedras inertes y cubiertas de polvo y olvido». La frase evocó los argumentos del PSPV en el pasado sobre el teatro romano.