«Ojalá me hubiera cambiado antes de casa»

2010-04-13Publicat per: Las Provincias
«En enero ha hecho dos años que estamos realojados y ojalá nos hubiéramos venido aquí antes a vivir, porque aquella parte del Cabanyal cada vez está más degradada. No se podía estar de las ratas que veías pasar. La degradación y la falta de seguridad era tremenda. Ahora, por fin, podemos respirar tranquilos», explican Cristina M. y Carlos M., un matrimonio que ha salido de la zona degradada del Cabanyal, en la calle San Pedro, donde el Consistorio construirá un bulevar, a unos metros de la prolongación de Blasco Ibáñez.
Cristina y Carlos dicen que han ganado en calidad de vida. «Estamos cerca del mar, con unas vistas preciosas de la playa y del jardín de Remonta, es una avenida muy luminosa y ahora ya no tenemos que ir mirando a ambos lado de la calle cada vez que salimos del portal, como nos sucedía antes, por la inseguridad que sufríamos», añaden.
Estos vecinos aseguran que siempre habían estado a favor de la prolongación de Blasco Ibáñez. «De hecho todo el mundo sabía de toda la vida que venía la avenida. Luego nos enteramos de que se habían aprobado otros proyectos complementarios a la apertura de esta avenida, como la creación del bulevar San Pedro, y nos pilló la casa. Pensé que era un bien general, para mejorar el aspecto del barrio y llegamos a un acuerdo y aceptamos el realojo», indican Cristina y Carlos. «Menos mal que me enteré a tiempo, porque teníamos pensado hacer reformas en la anterior casa».
Este matrimonio llevaba en su antigua casa 24 años. «Antes había dos colegios y había buen ambiente en la calle, pero de unos 12 años hasta ahora, no se podía estar. La avenida la tenían que haber hecho muchos años antes, limpiar todo lo degradado y así, no se hubiera llegado a la situación actual. He pasado después por allí y da miedo».
Bloqueos
Ahora, realojados, lo ven todo desde otra perspectiva. «Como hemos sido de los primeros en realojarnos, hemos elegido piso. Es uno de los mejores». Ambos ven muy mal que ahora se esté intentado paralizar de nuevo la prolongación. «Los mismos políticos que ahora la impiden, años atrás estaban a favor. Tienen que tener en cuanta que la gente joven hace años que se fue del barrio, porque nadie quiere vivir en ese ambiente. Si arreglan el Cabanyal, abren la avenida y ponen dotaciones, como parques y zonas deportivas los jóvenes volverán».
Cristina y Carlos aseguran que «no ha sido fácil dejar la antigua casa, que teníamos toda pagada, y volver a empezar con una hipoteca, pero entendemos que el barrio no puede seguir como está». Por su anterior casa, de 65 metros, recibieron 47.000 euros y «la nueva, de 90 metros, con tres habitaciones y dos baños, nos cuesta 107.000. Aunque reconocen que está claro «que el precio de la nueva no es de mercado, quizá tenían que haber hecho un plan de ayudas».
En la finca ya hay 14 familias realojadas, «sólo queda libre un piso de dos habitaciones», explican. En la zona hay otras fincas con otros vecinos que han dado voluntariamente el paso a las nuevas casas. Como Pascual I., que antes vivía en San Pedro, y ahora está en Beato Juan Grande. «Las últimas fotos que he visto de mi antigua calle ha sido por el periódico, y está que da pena. Un día pillé a uno quitando la cerradura de la finca para okupar un piso y todos los días teníamos sobresaltos. Aquello es como el Bronx». Según Pascual, «decidimos irnos porque somos jóvenes y, aunque aún no tengo familia, no quería ese futuro para mis hijos. Llevo realojado dos años y ahora podemos vivir como Dios manda».
Este vecino tenía una casa estudio. «Me dieron 40.000 y la nueva vale 90.000, con garaje aparte. Aunque pienso que deberían de haber dado piso por piso, estoy bien en la nueva casa. Nos teníamos que haber ido antes».
Lo mismo opina César M., un joven que, junto a sus padres y hermano, han sido realojados. «Ahora pagamos hipoteca, pero la zona y el piso vale la pena. Estoy a favor de la prolongación, es necesario para quitar toda la miseria que hay». «Fui yo el que pedí que me realojaran porque en Vidal de Canelles ya no se podía estar», añade otro vecino.
Cabe recordar que el Ayuntamiento ya tiene adquiridas 400 viviendas en la zona degradada del Cabanyal y, tal como afirmó ayer la alcaldesa Rita Barberá, «son propiedad municipal y el Ayuntamiento puede hacer lo que crea conveniente con ellas, según el plan aprobado. Todas ellas se han adquirido con acuerdo económico». Barberá recordó que seguirá adelante con el proyecto «porque es un plan para mejorar la calidad de vida de los vecinos y quien lo frena no quieren progreso». Barberá insistió en que le avalan 12 sentencias y los votos y añadió que el delegado del Gobierno «se equivoca al mandar un requerimiento para suspender unos derribos que ya están aprobados».