Hacer política con la rehabilitación de El Cabanyal

2007-05-03Publicat per: Levante
No es una buena noticia para los vecinos de esta ciudad, que la Generalitat y el Ayuntamiento de Valencia hayan renunciado a última hora, a la firma de un convenio con el Ministerio de Vivienda, que iba a servir para traer nueva financiación estatal para la rehabilitación de las casas del Cabanyal. Sobre todo porque no ha sido el contenido del propio convenio, lo que ha ocasionado la discrepancia. Parece que en esta ocasión, el Cabanyal ha sido la moneda de cambio con que nuestras autoridades han mostrado su rechazo a la ministra Trujillo, por poner obstáculos desde su Ministerio a la financiación de Sociópolis.

Curiosa esta forma de defender el interés general de los valencianos, sobre todo si hacemos caso de las palabras del conseller Esteban González Pons, que dice apostar por «una gestión responsable de la política de la vivienda, pero nunca política con la vivienda». Hacer política no solo con las viviendas, sino también con las penurias de las personas que las habitan es lo único que ha venido haciendo nuestro Ayuntamiento con la colaboración de su consellería, desde que se aprobó el PEPRI del Cabanyal-Canyamelar.

Pero política en el sentido más peyorativo del término.

Comenzó haciendo esa «política» el concejal Miguel Domínguez, cuando manifestó en su día, recién paralizado el plan, que «no habrá inversiones en el Cabanyal, si no hay prolongación», continuó Alfonso Grau diciendo que «no habrá Oficina RIVA en el Cabanyal, mientras no haya una sentencia de los tribunales» y ahora son el conseller González Pons y la alcaldesa Rita Barberá quienes le dan plantón a la ministra, que viene con un talón para ayudar a la financiación de la rehabilitación del Cabanyal. Y todo para defender nuestro interés general, como ellos gustan decir.

Toda la política de vivienda que hasta el momento han hecho el Ayuntamiento y la Generalitat Valenciana para poner en marcha la rehabilitación y regeneración del Cabanyal-Canyamelar ha consistido en repartir a regañadientes unos trípticos informativos, para dar a conocer el derecho de los vecinos a percibir ayudas económicas para la rehabilitación de sus casas. Ni desde la Oficina de AUMSA, ni desde Cabanyal 2010, se ha dado un solo paso en poner en marcha una gestión responsable, próxima y eficaz que pueda impulsar la revitalización del barrio. Y no lo han hecho, entre otras cosas, porque no es su cometido. Desde la Oficina de AUMSA, se limitan a informar de lo que buenamente pueden, pero no tienen ninguna competencia ni estructura para la gestión, mientras que desde Cabanyal 2010, si que tiene competencias para la gestión, pero no precisamente para la rehabilitación del Cabanyal. Su preocupación es intentar comprar casas para medio-derribarlas, dejando los solares sin vallar y así fomentar la degradación. Basta con darse una vuelta estos días por el entorno de la calle San Pedro para comprobar cual es el resultado de su «gestión responsable».

El resultado de la gestión que hasta el momento han hecho nuestras autoridades municipales y autonómicas para la rehabilitación del Cabanyal no puede ser más lamentable. Desde que se aprobó el PEPRI en el año 2000 y se tiene derecho a percibir ayudas para la rehabilitación, el número de expedientes que han pasado por la consellería para solicitar ayudas, resulta insignificante. Los motivos son múltiples, pero el principal es la falta de una Oficina RIVA situada en el entorno del plan, que pueda hacer una gestión próxima a los vecinos. Una oficina que se preocupe de la rehabilitación integral del barrio, en la que se integren objetivos sociales (recuperación social, servicios, dotaciones, actividad comercial y cultural), urbanísticos (aparcamiento, infraestructuras, espacios públicos, recorridos peatonales) y arquitectónicos (fomentar la iniciativa privada en la rehabilitación y tramitar las ayudas, promoción pública de viviendas, asesoramiento técnico, económico y jurídico) y todo ello articulando cauces de participación ciudadana que sirvan para canalizar cuantas propuestas e iniciativas sean presentadas, entre otros, por las asociaciones de vecinos, culturales y de comerciantes del barrio.

Así lo dice la Memoria del PEPRI y así deberían hacerlo, si de verdad quieren hacerse creíbles en su intención de realizar una "gestión responsable" de su política de vivienda en el barrio. Todo lo demás, lo que han hecho hasta este momento es hacer "política con la vivienda" del Cabanyal. Sólo queda confiar en que los cabanyaleros sepan distinguir entre estos juegos de palabras a la hora de depositar su voto.

Vicepresidente de la Asociación de Vecinos del Cabanyal-Canyamelar.