EN POCO MÁS DE 500 METROS DE COSTA

El nuevo 'Beverly Hills' de Valencia mira al mar frente a la playa de la Malvarrosa

2007-04-11Publicat per: El Mundo
Vete tú a saber por qué, vivir en la playa de Valencia nunca ha sido de lo más 'cool'. Adquirir una de esas casitas bajitas, descascarilladas y semirruinosas (algunas lo están por completo) construidas en un lugar 'apartado' y azotadas constantemente por el desgaste del salitre y la molesta brisa del mar, era, hasta hace poco, una meta tan fácil y barata que se podía conseguir hasta regalada.

Cuando varios propietarios las abandonaron, ocuparon las antiguas villas familias de etnia gitana que sí valoraron a tiempo lo que poco después se convirtió en oro. En diez años, la calle de Eugenia Viñes ha experimentado un cambio tan absoluto que aquellos solares casi abandonados superan en el mercado los 4.300 euros por metro.

La prolongación de la Avenida de Blasco Ibáñez, para la que ya se están borrando del plano decenas de casas construidas por pescadores en el primer tramo de Eugenia Viñes, está encareciendo todavía más esta ‘zona VIP’ que permanecerá en pie. En ella, ya se ha iniciado una revolución urbanística que deja boquiabierto a quien eche un vistazo al lugar: grandes villas y pequeños palacetes rodeados de palmeras (los hay con videocámaras de seguridad evidentes en plena calle) se aglutinan en los poco más de 500 metros de este nuevo ‘Beverly Hills’ valenciano.

La zona, en plena transformación, ofrece los exagerados contrastes que resultan de una combinación entre casitas viejas de gente corriente y palacetes con mármol y cariátides, chaletitos de verano bautizadas como toda la vida, como "Villa Amparín", o caserones rehabilitados y de nueva construcción que no dejan indiferente.

Lujo junto al mar

A pesar de la gran demanda (son los únicos chalés de Valencia que miran al mar) todavía es posible vivir en esta zona de Eugenia Vinyes.

Un solar que ‘Se Vende’ con una superficie de 481 metros cuadrados y un grado de aprovechamiento del 0,8 se puede adquirir por poco más de dos millones de euros.

Aunque los adosados, mucho más accesibles, ya están vendidos, el Grupo Ática aún dispone de viviendas de lujo en actual construcción. Las hay de una a cuatro habitaciones, de una y de dos plantas, aunque sólo quedan algunas con vistas al mar. El precio de un apartamento de 50 metros supera los 300.000 euros y rondan los 500.000 para una vivienda normal de tres habitaciones.

La demanda que existe en la zona está llevando también a que los propietarios de esas casitas bajas decidan "dar el pelotazo" y largarse de la zona vendiendo sus casas por lo que jamás habrían soñado al adquirirlas.

En el número 27, por ejemplo, una de esas casitas que por razones familiares se partió en dos, tiene en venta una de las mitades por 520.000 euros: 110 metros, tres dormitorios, cocina larga y terracita exterior, hacen que desde la inmobiliaria se asegure que estamos "ante una ganga". "Buscando bien, hace 15 años se podía encontrar una vivienda como esta por poco más de 150.000 euros", asegura una vecina.

La oveja negra

La expropiación forzosa el Ayuntamiento pretende realizar a los vecinos de la misma calle afectados por la prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez supone que los precios de uno y otro sector vayan del cielo al infierno.

"Nadie quiere comprar una vivienda que el Ayuntamiento quiere tirar", asegura Raquel, una de las vecinas de esta 'zona B'. Desde hace años, Raquel paga por esta casita a orillas del mar de 90 metros cuadrados 462 euros de alquiler. Un precio que nos indica lo que valía el sector hace sólo diez años.

«A la dueña de mi casa le ofrecen 6.000 euros para construir una rotonda. Somos vecinos de la misma calle pero una gran diferencia nos separa a unos y a otros», asegura.

El renacimiento de una zona burguesa

Hasta 1897, el barrio del Cabanyal fue un municipio independiente llamado Poble Nou de la Mar. A lo largo del siglo diecinueve la población creció de forma paralela hacia el mar, y en el cambio de siglo los veraneantes de Valencia empezaron a alquilar y comprar las casas de pescadores y obreros portuarios para la época de baños. Fue entonces cuando la alta burguesía valenciana se construye lujosos chalés a lo largo de la playa desde los Baños de las Arenas entre los que destaca el chalé de Blasco Ibáñez (construido en 1902). Esas mismas casas son las que ahora están siendo reconstruidas.