Barberá mantiene su plan del Cabanyal frente a Cultura convencida del apoyo de Zaplana

La alcaldesa niega que conselleria haya pedido más informes y rechaza la consulta a expertos

2000-09-09Publicat per: Levante
La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, parece haberse plantado ante la Conselleria de Cultura después de reunirse con el presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, para pedirle apoyo político al planeamiento del barrio del Cabanyal que incluye la prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez. La alcaldesa se mostró ayer poco dispuesta a introducir cambios en el plan, cuya defensa mantiene, e incluso aseguró que, formalmente, la Administración autonómica no ha hecho comunicación alguna al ayuntamiento, por lo que no se da por enterada de la falta de justificación del proyecto en relación con la ley de patrimonio que ha destacado reiteradas veces el propio conseller Manuel Tarancón.

Barberá insistió ayer en que Zaplana, en la reunión que mantuvieron ambos en la tarde del jueves, le confirmó que está «totalmente de acuerdo con los criterios» del proyecto municipal para el Cabanyal. Barberá insistió en que el plan previsto mejorará «la calidad de vida de la ciudad de Valencia en su conjunto» y, aunque volvió a hablar de diálogo y de continuar trabajando, no parece muy dispuesta a cambiar nada.

La alcaldesa reiteré su llamamiento a que se cierre el debate público abierto, dirigiéndose al conseller Tarancón aunque no le citara y sí en cambio a la oposición y la plataforma Salvem el Cabanyal. Vino a decir que el debate no se corresponde con la realidad, ya que, afirmó, el ayuntamiento no conoce el informe desfavorable que han realizado los técnicos de Cultura ni ha recibido escrito alguno de la conselleria solicitando más documentación. Incluso que, «en términos puros procedimentales, no existe ese informe» (Salvem el Cabanyal ha denunciado su desaparición del expediente).

Además, la alcaldesa llegó a cuestionar que los técnicos de la conselleria sean quienes «para prejuzgar si el plan es legal o no», en referencia a la valoración de su ajuste a la ley de patrimonio. Barberá dijo que, en última instancia, es el poder judicial el que valora dicho aspecto.

Sin embargo, descartó acudir a los tribunales en el supuesto de que Cultura acabara rechazando el plan. La alcaldesa apeló a la «defensa de la autonomía municipal», pero añadió que puede llevarse a efecto con otros medios «como la voluntad política de respetarla o el diálogo”. En un intento por zanjar la polémica, Rita Barberá insistió en su llamamiento a «cerrar el debate» apelando a la «prudencia y la responsabilidad de los gobernantes» porque, dijo, «estamos en un proceso de reflexión, no en un momento de debate político estéril y menos sobre algo que no hemos visto”.

La alcaldesa rechazó y desautorizó la idea que se baraja desde Cultura de convocar un comité de expertos para que puedan emitirse nuevos y diferentes informes técnicos en busca de uno que justifique la intervención urbanística sobre un Bien de Interés Cultural (BIC). Barberá, pidiendo que se hiciera abstracción del caso concreto del Cabanyal, señaló que en los expedientes municipales en los que interviene otro departamento los informes corresponde hacerlos a los técnicos del ayuntamiento y de la otra administración «pero por muy respetuoso y prestigioso que sea la opinión de un tercero no va hacer que el proyecto sea más o menos legal”. Fuera del expediente, continuó, «pueden opinar todas las personas que quieran, pero quien decide si es legal o no son los tribunales y nadie puede arrogarse la capacidad de prejuzgarlo que compete a otros».

La alcaldesa aprovechó para aclarar que su apelación a la «voluntad popular» se «malinterpretó» y que no sostuvo que estuviera por encima de la ley.

El conflicto bloquea los cambios en el gobierno local

El conflicto desatado por el plan especial de protección y reforma del Cabanyal-Canyamelar que ha enfrentado al Ayuntamiento de Valencia y la Conselleria de Cultura, gobernados ambos por el Partido Popular, ha dejado en el aire una posible remodelación del gobierno municipal que barajaba la alcaldesa Rita Barberá en los últimos meses. De producirse la renuncia de José Luis Juan —diputado nacional al tiempo que concejal y actual secretario provincial del PP— a su escaño, una de las áreas que podría haberse visto afectada era la de urbanismo.

Es impensable que, en estos momentos, el concejal popular Miquel Domínguez vaya a cambiar de destino, por las lecturas negativas que este relevo podría suscitar. La alcaldesa había anunciado que en septiembre estudiaría la situación de Juan, que desde hace unos meses compatibiliza los dos cargos públicos. De acabar dejando la delegación de Mercados y Empleo que ocupa, Barberá no descartaba aprovechar para hacer algunos cambios, aunque siempre se ha mostrado reacia a ellos.

El propio delegado de Urbanismo lleva tiempo mostrando de manera más o menos formal que no vería con malos ojos un cambio de destino, alegando un cierto cansancio después de seis años y su interés por otras áreas del gobierno municipal necesitadas de un buen impulso. La alcaldesa hasta el momento siempre ha confirmado a Domínguez en su puesto y ha descartado a los novios que no le han faltado a la delegación, pero habría podido valorar que sería positiva la llegada de una persona nueva «y fresca» para afrontar la nueva fase de los proyectos de la ciudad. Un posible candidato era el actual delegado de Policía y Tráfico, Jorge Bellver.

La idea que podría haber empezado a cuajar la alcaldesa Rita Barberá no ha llegado a prosperar y en estos momentos de enfrentamiento entre administraciones por temas urbanísticos el cambio del responsable sería de lo más inconveniente para todos.