RENACE LA POLÉMICA SOBRE LA PROLONGACIÓN

2000-09-05Publicat per: Levante
La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, anunció ayer, tras hablar con el presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, y el conseller de Cultura, Manuel Tarancón, que el plan de El Cabanyal-Canyamelar terminará saliendo adelante. Según Barberá, pese a que los informes técnicos son negativos, se buscará una solución porque prolongar Blasco Ibáñez responde a la voluntad política del PP y a la «voluntad popular». La alcaldesa afirmó que «ninguna opinión técnica o científica puede suplantar esa voluntad». El conseller de Cultura aclaró ayer que su postura personal es favorable al plan, pero confirmó el rechazo técnico.
La alcaldesa acuerda con Zaplana y Cultura presentar más documentos tras las pegas técnicas
Barberá anuncia que el plan de El Cabanyal saldrá adelante «porque es voluntad popular»
Poco después de que el conseller de Cultura, Manuel Tarancón, confirmara ayer la posible devolución a corrales del plan urbanístico de El Cabanyal-Canyamelar y después de hablar con él y con el presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, anunciaba que el proyecto saldrá adelante porque ésa es «la voluntad política” del Partido Popular que gobierna ambas instituciones y «la voluntad popular» expresada en las urnas en las últimas citas electorales.

La alcaldesa empezó por recordar que todavía no hay decisión definitiva y que queda un mes de plazo para resolver. Barberá señaló que puede afirmar, tras su conversación con el presidente regional de su partido, que el criterio de los populares «no ha variado en nada» y apoya el plan tal como lo aprobó el ayuntamiento, es decir, basado en la prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez. Por si hubiera alguna duda, la alcaldesa le recordó a Tarancón que, en su etapa de concejal, también participó y votó a favor.

Tratando de centrar toda la responsabilidad en los arquitectos de Patrimonio Histórico, Barberá dijo que lo único que hay es «un adelanto precipitado de las intenciones técnicas”. Además, aprovechó para cuestionar la objetividad de los técnicos: «hay técnicos que confunden su rol y se creen políticos”, dijo, y los vinculé con el movimiento ciudadano Salvem el Cabanyal mostrando un comunicado remitido desde el fax de la propia dirección general (la misma denuncia se ha hecho respecto al hotel de jesuitas y Salvem el Botánic).

En cuanto al fondo de la cuestión, la insuficiente justificación legal y técnica para intervenir en un barrio bajo la declaración de bien de interés cultural, la alcaldesa dijo que se han presentado nuevos informes y más documentación, incluyendo uno de «compatibilización» del proyecto con la ley de patrimonio, y que se seguirá haciendo. Pero, por encima de ello, situé la «voluntad popular». Como en anteriores ocasiones, Barberá recordó que el plan del Cabanyal con prolongación figuraba en los dos últimos programas electorales con los que consiguió mayoría absoluta en la ciudad y mayoría de votos en los barrios afectados. «La voluntad popular —dijo solemne— es la base de la democracia y nadie puede suplantar esa voluntad y menos un informe de una sola persona. Ningún criterio único técnico ni científico puede suplantarla>’. Apeló también a la autonomía municipal.

No obstante y tras comunicar telefónicamente con el conseller de Cultura, Barberá dijo que ambos han acordado «seguir trabajando para superar los problemas» y admitió la posibilidad de que falte documentación o informes complementarios en algunos aspectos concretos. La alcaldesa evité un enfrentamiento dialéctico con Tarancón

—«somos compañeros>’— pero replicó que el ayuntamiento «ha hecho los deberes aunque hará más si hace falta’>, en referencia a un comentario del conseller. La alcaldesa se mostró abierta a introducir cambios y mejoras en el plan, siempre que no afecten a su planteamiento global.

Barberá recordé los más de 26.000 millones de inversión en el barrio que recoge el plan e insistió en que se adopté «una decisión valiente, aunque difícil, mientras otros grupos políticos mantienen posturas diferentes en ciudades distintas”, dijo refiriéndose a la prolongación de la Diagonal de Barcelona.

Los concejales socialistas, mientras tanto, se muestran cautos. Rafael Rubio animé a los populares, en el caso de que el plan no recibiese el visto bueno preceptivo de Cultura, a «pasar página, sin buscar vencedores ni vencidos’> y consensuar lo antes posible un plan de rehabilitación similar al plan Riva de Ciutat VeIla.

Por su parte, la presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia, Carmen Vila, confesaba ayer sentirse contenta con la postura de Cultura, coincidente con sus alegaciones al proyecto. Vila recordó a Barberá que «cuando un ciudadano vota, no lo hace por un proyecto en concreto, sino por un partido político». La prueba de ello, a juicio de Vila, es que existe un grupo numeroso de personas que se opone a dicho plan. Sin embargo, Carmen Vila matizó que estos últimos acontecimientos no significan que vayan «a bajar la guardia”, porque, según dijo, «el ayuntamiento no va a parar hasta que consiga su plan”.

Tarancón exige informes que avalen la actuación y rebatan los contrarios del movimiento Salvem

R.P VALENCIA

El conseller de Cultura, Manuel Tarancón, se mostró ayer contundente a la hora de exigir al Ayuntamiento de Valencia “informes técnicos o de orden arquitectónico” que demuestren que la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez al mar servirá para “mejorar en su conjunto” el barrio Cabanyal-Canyamelar, una zona calificada como bien de interés cultural (BIC) por parte de Patrimonio.

Tarancón señala que, pese a las restricciones de la ley de patrimonio para actuar sobre un bien cultural, existe la posibilidad de que se autorice un criterio de excepcionalidad, «siempre que se justifique que esa intervención mejora el bien en su conjunto». Esta opción, explicó el titular dé Cultura, «debe contar con informes» por parte del Ayuntamiento de Valencia. «Lógicamente —manifestó Tarancón— el proponen te sabe lo que está pidiendo, está solicitando el informe preceptivo de la Conselleria de Cultura sobre una zona protegida y por tanto que debe aportar informes técnicos o de orden arquitectónico que demuestren que esa actuación mejora el bien».

Manuel Tarancón insistió en que, a diferencia de las entidades que presentaron alegaciones al proyecto de prolongación, el Ayuntamiento de Valencia no remitió entre la documentación enviada «ningún posicionamiento favorable en el sentido de que (el plan) pretende mejorar el conjunto del Cabanyal-Canyamelar”. En esta línea, el conseller reconoció que la plataforma Salvem el Cabanyal -que ha capitalizado el movimiento de oposición a la ampliación- «ha aportado informes de algún profesor de Arquitectura de la Universidad de Alicante y de la Facultad de Derecho en el sentido que la propuesta del ayuntamiento no sólo no mejora sino que actúa de forma negativa sobre el conjunto del bien».

El responsable de Cultura insistió en que todavía no ha finalizado el plazo de admisión de informes y destacó que el consistorio dispone de tiempo hasta el próximo 3 de octubre para remitir los informes que requiere la ley de patrimonio. Después los servicios jurídicos deberán pronunciarse sobre el tema.

A favor, a nivel personal

El conseller hizo una clara distinción entre sus deseos personales y sus obligaciones como responsable de Cultura. Manuel Tarancón subrayé que su posición sigue siendo «favorable a que Blasco Ibáñez llegue hasta el mar» pero destacé que como conseller no puede “mantener una postura subjetiva o que vaya contra la ley de patrimonio” que, dijo, “es muy clara y da vías para permitir que ese proyecto sea factible siempre que exista una aportación técnica que justifique la actuación”.

Un comité de expertos podría aportar opiniones favorables

S.G.

El carácter desfavorable de los informes de los técnicos del departamento de Patrimonio Histórico Artístico y la amenaza de una denuncia por prevaricación de los vecinos pudieron ser decisivos cuando la Conselleria de Cultura y el Ayuntamiento de Valencia decidieron, cuando se cumplía el plazo para informar el plan de El Cabanyal, aplazar la resolución final hasta primeros de octubre. Al parecer, lo que se está buscando ahora es algún informe técnico positivo y es posible que se convoque una especie de comisión de sabios o expertos para tener pareceres en distintos sentidos.

Como se recordará, el plazo para informar (la documentación está en la conselleria desde la primavera de 1999) vencía el pasado mes de julio y el ayuntamiento había rechazado las solicitudes de prórroga. Sin embargo, en el último momento, cuando al parecer existía un informe negativo del arquitecto y se había redactado una resolución, los responsables municipales accedieron al aplazamiento. Prueba de que los informes técnicos rechazaban el plan es que participaron en esas mismas fechas en un master internacional de urbanismo y arquitectura en el que una de las conclusiones unánimes de los asistentes fue el rechazo al plan del Cabanyal.

A finales del mes de junio y previendo que la resolución sería favorable pese a los informes, un vecino presentó una denuncia por un presunto delito de prevaricación ante el fiscal jefe del TSJ. Pero el plan sigue pendiente y la denuncia fue archivada argumentando que ya había sido estudiada con motivo de la querella presentada por Properma.