Otro enfrntamiento (Editorial)

2000-09-05Publicat per: Levante
El informe de los servicios técnicos de la Conselleria de Cultura, que pone luz roja al plan municipal para prolongar la Avenida de Blasco Ibáñez de Valencia hasta el mar atravesando el barrio del Cabanyal, es mucho más que una simple opinión discrepante en la compleja tramitación de una de las operaciones urbanísticas que más debate ha generado desde que Rita Barberá llegó a la alcaldía, ya que va camino de convertir-se en el enfrentamiento más claro y profundo de la Generalitat con el ayuntamiento, ambos gobernados con el PP, y extraña que en este episodio coincidan los protagonistas con el del Hotel de Jesuitas: Barberá y Tarancón, un ex concejal de la primera, ¿o es mejor decir Consuelo Ciscar, la directora general que se ocupa de ambos asuntos?

El arquitecto jefe responsable del informe se ha limitado a recordar que el barrio del Cabanyal es un Bien de Interés Cultural y que la argumentación del ayuntamiento no es suficiente para que el proyecto entre como una de las pocas excepciones que contempla la Ley de Patrimonio Cultural.

La reacción de Barberá anunciando que ya ha hablado con Zaplana y Tarancón y que la voluntad política del PP sigue siendo apoyar el plan, no es una muestra de respeto a las reglas democráticas ni tampoco lo es su razonamiento de que basta con que el PP haya ganado las elecciones en el distrito del Cabanyal para considerar que hay una voluntad popular por encima de la opinión de los técnicos. Lo que señala el informe de los servicios de la Conselleria de Cultura es que el expediente del Cabanyal no se ajusta a la ley. Lo correcto sería que se subsanaran esos defectos o que se cambiara la ley.