Puertas Abiertas 2007

El esfuerzo de la Plataforma “Salvem el Cabanyal-Canyamelar” también ha sido reconocido por una gran cantidad de artículos de opinión que, desde 1998, cuando empezaron nuestras actividades, han ido apareciendo en los medios de comunicación. Estos artículos han reforzado nuestra capacidad de resistencia a perder la identidad del barrio y nuestro objetivo de recuperar la condición de ciudadanos que participan en la construcción de su ciudad y su País.

La publicación: un libro que recoge casi todos los artículos de opinión publicados desde el 1998 hasta hoy al Levante, País, Provincias, Tiempo, Punto, Cartelera Turia …

En testigo de nuestro agradecimiento, con ocasión de la IX Edición de Portes Obertes, hemos querido centrarnos al en torno a “El escritor y su compromiso”, y hemos pensado que era una buena ocasión para publicar una selección de estos artículos de opinión, cuyos argumentos, sin duda, nos han ayudado en la defensa del barrio. Todos ellos reconocen el valor por el que el barrio fue declarado el 1988 “Conjunto histórico protegido” y fue reconocido el 1993 como “Bien de interés cultural”. Y aún más, su valoración del patrimonio arquitectónico y urbanístico se extiende al ámbito social, ya que reconocen su importancia en la creación de las maneras de convivencia que caracterizan su vecindad. La fuerte identidad del barrio del Cabañal, fundamentada en unas sólidas relaciones de vecindad es evidente para todos.

El ánimo reivindicativo de la Plataforma Salvem el Cabanyal-Canyamelar. Ya son nueve años de lucha y resistencia. El ánimo continúa alto y fuerte, tenemos capacidad de resistencia para nueve años más…, pero como muchos otros colectivos creemos que Ja en tenim prou.

Mantener el ánimo reivindicativo y la cohesión del grupo durante estos años no ha estado nada fácil. El desgaste emocional que causa la amenaza del Plan Urbanístico es mucho llevar, sobretodo en los vecinos que están afectados en las casas propias, y es por eso que desde el principio decidiéramos que la Plataforma no podía limitarse a hacer acciones de protesta, a reunirse por lamentarse en colectividad contra la injusticia.

Necesitábamos crear proyectos comunes que nos permitieran reforzar la nuestra autoestima colectiva contra la estigmatización a que nos vertía la propaganda del poder. Necesitábamos proyectos realizables que nos permitieran conseguir objetivos.