Informe sobre el Decreto del 3 de Mayo de 1993 por el que se declara Bien de Interés Cultural al Cabanyal-Canyamelar.

D. VICENTE GALLART TORÁN, Arquitecto colegiado en el Colegio Oficial de Arquitectos de la Comunidad Valenciana, en relación sobre la adecuación del PEPRI del Cabanyal-Canyamelar  al Decreto de 3 de mayo de 1993 (BOE del 10-05-1993, número 2020)  por el que se declara Bien de Interés Cultural.

INFORMA:

1. INTRODUCCIÓN
Toda declaración de Bien de Interés Cultural presenta dos aspectos. Por una parte, el reconocimiento del aprecio cultural que tiene la sociedad sobre un bien al que le atribuye unos valores dignos del  interés y disfrute públicos, y que por tal razón arbitra medidas que garanticen su conservación, enriquecimiento y difusión. Este arbitrio es el segundo aspecto, consecuencia lógica del primero: la protección.

Son aspectos inseparables, puesto que de nada sirve reconocer un valor histórico o artístico que merezca conservación para su aprecio y disfrute por nuevas generaciones, sí no se articula la manera de hacerla efectiva. Las sucesivas leyes de Patrimonio buscan perfeccionar sus instrumentos con ese fin.

Lo que esas leyes definen como Conjuntos Histórico‑Artísticos, corresponden normalmente a núcleos urbanos más o menos antiguos y de característica singularidad (urbanística, arquitectónica, etnológica, paisajística,…) cuyos inmuebles pueden presentar algunas individualidades que destaquen y adquieran cierto protagonismo solista pero que, en la mayoría de los casos, implementados en un tejido urbanístico indisociable, se disponen a ejercer un papel coral, por simple y modesta adscripción tipomorfológica, para interpretar una composición armónica que es, precisamente, la reconocida como valor de conjunto. A ello hay que añadir que tales núcleos constituyen un hábitat social que alberga vida y actividades, cuestión esencial que a veces, con la evolución de las exigencias urbanas y las costumbres, se convierte en una servidumbre o contradictorio.

En esas circunstancias, la protección de los valores de un conjunto requiere incidir en múltiples aspectos interrelacionados que al final se traducen en concretas formas y vidas urbanas. Así por ejemplo, en los apartados de morfología urbana y arquitectura, unas veces se requiere preservar la materialidad física, otras veces sus leyes de formación, su tipología o su práctica constructiva,… siempre con el reto de conciliar cierta evolución que, permita la paulatina incorporación social de nuevas generaciones y modos de vida con la preservación y enriquecimiento de sus valores característicos o diferenciados, es decir, garantizando su legibilidad como una herencia histórica, de manera honesta y fidedigna.

El ejercicio de las obligaciones protectoras, acción a acción, caso a caso, permiso a permiso,… de la administración tutelar en nuestro caso, la Generalitat Valenciana, (actualmente mediante la Dirección General de Promoción Cultural y Patrimonio Artístico) seguirá aplicándose pero de una manera transitoria hasta que se arbitre la planificación urbanística patrimonialmente adecuada (realizada ex profeso o validada a tal efecto por informe favorable) con la que se trasladará su gestión, conforme a ella, al respectivo Ayuntamiento.

Con tal correspondencia, si la protección transitoriamente se ejerce acción por acción, mediante resoluciones que, dentro de la lógica discrecionalidad con que han de aplicarse según las circunstancias del caso concreto (es decir, sopesando el problema planteado respecto de los valores específicos de la caracterización patrimonial de cada singular conjunto), deben ceñirse a ‑y justificarse en‑ los criterios que la ley establece como exigencias para la redacción del planeamiento patrimonial. Por eso mismo, para que este planeamiento ­sea conforme a ley, es decir, para que tenga la suficiencia técnica y legal -en la práctica un traslado de autoridad‑, necesaria para garantizar la protección de los valores que merecieron el reconocimiento de BIC, debe responder con solvencia a dichos criterios.

Con tal responsabilidad, el planeamiento no sólo es rechazable cuando se muestre insensible o atentatorio respecto de los valores patrimoniales del conjunto, sino incluso cuando se manifieste inocuo o simplemente compatible con los mismos. El planeamiento patrimonialmente eficaz, merecedor en plenitud de las consecuencias legal‑competenciales de la legislación patrimonial (recordemos que mediante su informe favorable y consiguiente aprobación, el ejercicio tutelar ordinario sobre el control de las posibles actuaciones se traslada a la Administración Municipal), el único plausible (aunque pueda adquirir multitud de materializaciones) es aquél que instrumente la adecuada gestión (conservación, recuperación y, enriquecimiento) de los valores de cada particular conjunto, valores sopesados o discernidos según los parámetros que conforman su caracterización específica. Una caracterización que podrá estar consignada de una manera mas o menos explicita por el acto declarativo, pero que, en todo caso, las técnicas de análisis histórico, urbanístico, arquitectónico, paisajístico,…. permiten discriminar en aspectos cuyas leyes, modos y rasgos, singulares o repetitivos, pueden articularse con técnicas urbanísticas-preservación, recuperación, potenciación, reinterpretación‑ que, actuando sobre ellos, garanticen la protección de cada particular conjunto. Es decir, de dichos valores particulares o característicos.

Así pues, a la hora de sopesar si un plan ‑en el caso de la Ley Valenciana, un  denominado Plan Especial de Protección‑ está a la altura de sus responsabilidades patrimoniales, debemos preguntarnos si ‑es decir, demostrar que‑ es “el plan” (uno entre ­los múltiples que tal vez puedan plantarse) concebido para responder con solvencia, a las demandas tutelares de los valores característicos de ese particular conjunto. Si responde a otras demandas (deudoras de objetivos o intereses suscitados desde preocupaciones sectoriales ajenas o desde ámbitos físicos externos no protegidos) cuyo planeamiento entra en colisión con esos valores, o simplemente muestra indicios o provoca dudas de ponerlos en peligro,… en definitiva, si no centra la finalidad planificadora de manera primordial y clara en su defensa, el plan será patrimonialmente ineficaz y deberá ser rechazado por la administración tutelar, o en su defecto, por los tribunales.

2.  EL DECRETO DE LA DECLARACIÓN

El Gobierno Valenciano, por Decreto de 3 de mayo de 1993 (BOE del 10-05-1993, número 2020) declara Bien de Interés Cultural (según sentencia 17/1991 de 31 de enero del Tribunal Constitucional según el cual se establece que corresponde a las comunidades autónomas emitir la declaración formal de Bien de Interés Cultural) el Conjunto Histórico de Valencia en el que se incluye el del Cabanyal. El citado Decreto señala en relación al Cabanyal: “El desarrollo urbano del Cabanyal participa conjuntamente de las mismas concepciones urbanísticas del ensanche de la ciudad, siendo un fiel reflejo del mismo; efectuado en menor escala y atendiendo a las peculiaridades propias del conjunto urbano. Al igual que en el ensanche, el primer proyecto de urbanización se da a finales del siglo XVIII; concretamente tras el incendio de 1796 en que, bajo los auspicios del Capitán General Luis de Urbana, se redacta un proyecto de reconstrucción con manzanas regulares y una clara voluntad de estratificación social. Sin embargo, este proyecto ilustrado no se llevará a efecto, aunque sirvió de pauta para la reconstrucción definitiva del Cabanyal, efectuada tras el incendio de 1875, coincidiendo nuevamente con los proyectos de ensanche de la ciudad de Valencia, desarrollando una peculiar trama en retícula derivada de las alineaciones de las antiguas barracas, en las que se desarrolla una arquitectura popular de clara raigambre eclecticista”.

Luego como podemos ver los valores a proteger que se destacan en la declaración de B.I.C. son dos:

1. La peculiar trama en retícula derivada de las alineaciones de las antiguas barracas

2. La arquitectura popular de clara raigambre eclecticista.

La integración en este modelo urbano de una determinada población con unas formas de vida y usos y costumbres acaba por definir la estructura urbana de todo el ámbito.

El Decreto continúa delimitando la zona protegida. Para fijar correctamente la delimitación del entorno de protección establece previamente un origen y un sentido: Origen, el vértice suroeste de encuentro entre las calles Mariano Cuber y Escalante. Sentido: horario. Desde el origen, toda la calle Escalante, en su alineación más alejada del mar, hasta el vértice N-O del encuentro de la calle Escalante con la calle Remonta. Desde ese punto, continúa por la alineación de la calle Remonta hasta hacer un quiebro de 45 grados en su encuentro con la calle de la Reina, hasta encontrar la alineación más cercana al mar de la calle Dr. Lluch, continuando por la misma hasta el encuentro con el vértice sureste del encuentro de la calle Dr. Lucha con la calle Mariano Cubre y, desde este vértice, en línea recta, hasta el vértice sudeste del encuentro con la calle Padre Luis Navarro, a partir del cual la línea continúa la alineación de la misma hasta el encuentro con la calle Francisco Cueles, en su alineación sur, continuando por la misma hasta la alineación oeste de la calle Escalante y, desde ese punto hasta el origen.

Por tanto parte del ámbito de desarrollo del PEPRI del Cabanyal-Canyamelar, es área afectada por la declaración del Conjunto Histórico de Valencia como Bien de Interés Cultural. Así pues, el Cabanyal se somete a las normas y medidas proteccionistas de la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano, cuya finalidad es salvaguardar los bienes de interés cultural e histórico.

3. Análisis de la formación de la trama urbana del Cabanyal-Canyamelar y su relación dialéctica con la tipología edificatoria (síntesis del estudio realizado por la arquitecta Rosa Pastor Vila)

Las características singulares del Cabanyal-Canyamelar-Cap de França tales como su regularidad parcelaria a base de manzanas estrechas y alargadas con sus fachadas principales paralelas al mar, la linealidad de sus calles que configuran una clara trama reticular, la homogeneidad y riqueza tipológica de sus edificaciones, así como su fuerte conciencia de núcleo desarrollado independiente de la ciudad y vinculado al mar, son algunos de los aspectos más interesantes que se estudian en el trabajo sobre “Análisis y recopilación tipológica de vivienda en el Cabanyal-Canyamelar: 1900-1936”, realizado por la arquitecto nacida en el Cabanyal, Rosa Pastor Vila para el Master: Técnicas de Intervención en el Patrimonio Arquitectónico, que se realizó en la Universidad Politécnica en el año 1995. Entre los antecedentes de este trabajo habría que remontarse al estudio realizado por el arquitecto, también nacido en esta parte de la ciudad, Vicente Más Llorens, denominado “Proceso tipológico espontáneo en Pueblo Nuevo del Mar”. Este nuevo y riguroso estudio, es un minucioso y exhaustivo trabajo académico, aun inédito, basado en el análisis y clasificación tipológica de 165 proyectos, correspondientes al primer tercio del siglo. Su objetivo es analizar unos hechos urbanos de una parte de esta ciudad, en los que la dialéctica tipología edificatoria-morfología urbana se concreta físicamente. Su interés se hace más evidente en unos momentos en los que esta abierto un fuerte debate sobre la rehabilitación del barrio y la repercusión que la prolongación de una avenida, pensada para solucionar problemas de crecimiento de la ciudad de Valencia a finales del siglo XIX, y por tanto ajena a la estructura de estos poblados, puede tener para la “mejor conservación” de su peculiar trama urbana, que ha sido declarada Bien de Interés Cultural de la ciudad de Valencia. Este y no otro es el precepto que indica la Ley del Patrimonio Cultural Valenciano, que se ha de cumplir para que la Consellería de Cultura pueda informar favorablemente el Plan Especial de Protección Y Reforma Interior del Cabanyal-Canyamelar. De su estudio se pueden extraer las claves para la futura intervención.

Los edificios que se analizan en este trabajo son los que se construyeron en sustitución de las barracas, cuando las Ordenanzas Municipales de Pueblo Nuevo del Mar, como consecuencia del incendio acontecido en 1875, establecen una normativa que prohíbe la construcción de otras de nueva planta, permitiendo únicamente realizar tres reparaciones, previa solicitud y concesión de licencia, debiéndose derribar al necesitar la cuarta.

En el trabajo queda demostrado como el proceso generativo del parcelario actual del Cabanyal-Canyamelar empieza en las parcelas unitarias establecidas por la edificación original, o sea la barraca. La disposición de las calles paralelas al mar, la necesidad de espacio y la composición de la barraca alrededor de un eje organizativo Este-Oeste, fueron factores que facilitaron su agrupación en hileras. Cada conjunto o unidad de agrupación conformo una manzana lineal. El único problema existente en el sistema de agrupación de estas barracas urbanas, que no son más que una variante de las que se construyeron en la huerta, lo planteaba la cubierta a dos aguas con las necesarias y abundantes reparaciones que precisaban; como consecuencia se tubo que crear un espacio lateral libre entre barracas denominado “escalá”, que supuso el establecimiento de unas servidumbres que no desaparecieron hasta su total sustitución por las nuevas viviendas. Esta servidumbre llevó consigo la desvirtuación de las parcelas originales de las barracas.

Cuando una de las barracas se derribaba y se construía una casa en su lugar, entonces no se podía construir sobre todo su terreno, sino que se debía dejar los tres palmos que correspondían a su contribución al espacio lateral libre que dejaba con la barraca vecina, para que de esta manera el vecino pudiera seguir recomponiendo su barraca, siendo una servidumbre mutua y mientras subsistía uno de los condominantes subsiste ella. Al edificar la segunda, podía edificar en todo su terreno por haber desaparecido con anterioridad la servidumbre de su vecino. Entonces, si el dueño del edificio primero quería, vendía los tres palmos al otro, para tener la pared medianera, en caso contrario quedaba entre las dos casas un pasillo de tres palmos.

Partiendo de la longitud de fachada inicial de la barraca que era aproximadamente 6,40 m y teniendo en cuenta la distorsión que implica en la parcela resultante la dimensión de la “escalá” (1,36 m) en el momento de la sustitución de la barraca por la vivienda, también las agrupaciones y las posibles divisiones debidas a herencias fundamentalmente, se obtienen los distintos anchos de fachada que se observan en el parcelario actual. El estudio permite constatar la existencia, en mayor o menor medida, de los anchos de fachada expuestos, condicionando dicho ancho, generalmente, el tipo de vivienda desarrollada en la parcela. Los anchos más repetidos se dan en torno a los intervalos 6,40-7,08 y 7,08-7,76, correspondientes a la parcela original, y a esta con media escalá o dos medias escalás, lo cual permite afirmar que estas calles se renovaron según el parcelario preexistente, legitimando los parámetros que supusieron la génesis parcelaria del barrio. También los intervalos 3,20-3,88 y 3,88-4,56, correspondientes a media parcela original, y a ésta con media escalá o dos medias escalás, aparecen con mucha frecuencia. La profundidad de las parcelas es variable y suele oscilar entre 9 y 11 m.

La restitución que se produjo parcela a parcela y a lo largo del tiempo, no ha supuesto cambios drásticos en la mayoría de los casos, en el conjunto total; no obstante actualmente conviven referencias parcelarias de una época con proyectos de transformación urbana de otra, en cualquier caso discutibles y así, podríamos hacer una clasificación de calles de acuerdo con el tamaño de las unidades de reedificación, en algunos tramos unas son calles que se han renovado en algunos tramos según el parcelario existente, pero a través de agrupaciones de parcelas, éste sería el caso de la calle de la reina, calle de José Benlliure y calle Escalante y en menor medida la calle de la Barraca, que son las calles que a lo largo de estos dos últimos siglos han sido las mas importantes del barrio. Otras se han renovado según las pautas del parcelario preexistente, pero esta renovación podemos considerarla mínima y ralentizada, sería más el caso de la calle de San Pedro, los Ángeles y Padre Luis Navarro, como más significativas.

El análisis del parcelario actual, ratifica las leyes de preexistencia de los elementos estructurales del pasado, lo cual pone de manifiesto la permanencia de la historia a través del tiempo. Este parcelario que desarrolla una peculiar trama en retícula derivada, como hemos visto, de las alineaciones de las antiguas barracas, en las que se desarrolló posteriormente una arquitectura popular de clara raigambre eclecticista, es el que dio pie a su declaración como Conjunto Histórico Protegido, tal como reza en el Decreto de su declaración.

Del análisis tipológico de las viviendas realizadas en esta época extrae el trabajo una clasificación en tres grandes grupos: tipo A, correspondiente a viviendas unifamiliares en hilera; tipo B, edificios plurifamiliares en hilera con una vivienda por planta; tipo C, edificios plurifamiliares en hilera con dos viviendas por planta. La combinación de estos tres tipos básicos con los distintos anchos de fachada explicados anteriormente dan lugar a la riqueza tipológica de las edificaciones que tanto caracteriza a las casas del Cabanyal.

El estudio del proceso histórico que ha dado lugar a la generación de esta peculiar estructura urbana hace que se puedan distinguir dos formas físicas de utilización del territorio. La primera, originaria, situada en el oeste del barrio, se vertebra por el sur a partir del conjunto formado por la Iglesia del Rosario, sube hacia el norte por las calles de los Ángeles, San pedro, Luis Despuig y finaliza en torno a la Iglesia de Ntra. Sra. de los Ángeles.

La segunda forma de utilización del territorio es una evolución de la anterior, situada al este de la anterior, tiene su origen geomorfológico en la ocupación de los terrenos ganados al mar por el retroceso paulatino de la línea de costa. Formada por un conjunto de calles hipodámicas, va desde la calle Escalante, por poniente, hasta la calle Doctor Lluch, al este, y con limites sur en la calle Francisco Cubells y norte en la calle Remonta.

Sobre esta retícula jerarquizada por vías longitudinales de mayor sección y dos trasversales de amplia capacidad –Avenida del Mediterráneo y Pintor Ferrandis-  se dispone un modelo tipomorfológico que supone una cierta evolución sobre el parcelario original.

Es precisamente una porción importante de este segundo modelo urbano la que va a ser recogida y reconocida como integrante del Conjunto Histórico declarado de la Ciudad de Valencia.

4.  La ARQUITECTURA del Cabanyal

Por la propia idiosincrasia de la arquitectura característica del conjunto del Cabanyal hace que resulte complejo seleccionar algún edificio del área, puesto que una selección sería arbitraria, ya que los valores que presentan son comunes a todos ellos. Precisamente en esta extensión de valores de arquitectura popular radica su fuerza.

A una solución formal –unitaria en tipología parcelaria, en tipología edificatoria e incluso en lenguaje formal- se une un elemento añadido pero identificador como es la habitual utilización de revestimientos cerámicos vidriados en exteriores cuya finalidad no es otra que aportar impermeabilidad a los muros maestros y propiciar, mediante la utilización del color, el reconocimiento individualizado de cada construcción dentro de unos paramentos volumétricos y formales de ordenación, extraordinariamente constantes.

Es una arquitectura en la que se vincula el edificio a la calle y precisamente esa vinculación es uno de los aspectos  que más contribuyen a que la integración en este modelo urbano con unas formas de vida y usos y costumbres acabe por definir la estructura urbana y social de este barrio.

4.1   El modernismo popular

Al final del siglo XIX, nos encontramos en España con una gran variedad de estilos artísticos, en la arquitectura pueden observarse desde un ecléctico movimiento neoclásico, pasando por un neomudéjar, neogótico, etc. Es en Cataluña donde se rompe esta idea de recuperación de todo lo anterior, y surgen autores con una gran impronta novedosa, son autores como Gaudí, Domenech y Montaner, Puig y Cadafalch; se trata del modernismo ligado al nuevo ambiente social y cultural creado por la evolución económica, política y regional.

En Valencia, existen autores que destacan como Vicente Ferrer (Casa de la Calle Cirilo Amorés 31) y Demetrio Ribes, cuya obra más importante es La Estación del Norte. Junto a estos autores hay que señalar las construcciones que se levantan en el Paseo de la Alameda con motivo de la Exposición Regional de 1909, donde se quiso expresar el auge económico y social de la burguesía valenciana al igual que se había producido en Barcelona. Al mismo tiempo, en los Poblados Marítimos se desarrolla una arquitectura de tipo popular, que conforma la actual retícula, y que a pesar de no contar con autores tan renombrados, presenta una calidad y uniformidad que le confieren un valor inestimable.

A este modernismo popular, que ha caracterizado la arquitectura del Cabanyal desarrollada a finales del siglo XIX y principios del XX, se refiere la profesora de Historia, Trinidad Simó en los siguientes términos: …Las características de ingenuidad y despreocupación culturista y normativa, la pervivencia de una línea de tradición, el gusto por la ornamentación y por una cierta vistosidad alegre y directa, el cuidado minucioso del trabajo artesanal y la falta de virtuosismos estéticos son elementos del arte popular que se mantienen íntegros en esta zona. Al ya mencionado condicionamiento social en el que se asienta se viene a sumar la unidad entre el que hace la obra y el usuario, siendo en general el mismo uno y otro. Esto contribuye a darle unas características de singularidad a cada una de las viviendas, aun dentro de la homogeneidad del estilo. Es decir, cada una está marcada por los gustos personales de su propietario.

La arquitectura popular del Cabanyal aparece como una interpretación libre y original del modernismo creada por la clase popular: por pescadores. Esta peculiar estructura social es lo que da origen a este fenómeno estético: un verdadero modernismo popular; popular en la definición real de la palabra, lenguaje creado por y para el pueblo. La clase social en cuestión,  campesinado y pescadores, no tienen los mismos condicionantes que el proletariado urbano; éste viviendo en la ciudad y en contacto directo con la burguesía, tiene muchas menos posibilidades de creación, está más masificado, y por lo tanto aumenta su mimetismo. La arquitectura del Cabanyal es una espontánea y última manifestación del tipo de arquitectura no profesionalizada, llena de características inéditas y llena de poética ingenuidad.

En general, la influencia modernista actúa directamente en el sentido de elevar el nivel de ornamentación. El trabajo “conjunto e inconsciente” de esta arquitectura popular esta basado en dos puntos fundamentales: el estuco y el azulejo, que utilizados aisladamente o de forma integrada configuran el aspecto externo de la edificación, componiendo conjuntos, resaltando detalles y “vistiendo” los elementos complementarios que arropan la arquitectura. En el Cabanyal se agolpan los adornos de estucos y los azulejos, en todas las combinaciones posibles, como si de un muestrario se tratara.

Fachadas de “punto de cruz” se alinean junto a edificaciones de gran simplicidad exterior, con tonos uniformes, en los que sólo destaca el recercado blanco y moldurado de los huecos; fondos de azulejos saturados de color se contraponen a cerramientos de cuidadosa fábrica de ladrillo, y todos ellos componen una exhaustiva aglomeración de objetos en los que -abrumada- se pierde la mirada. El resultado es un grandioso ornamento que singulariza el conjunto urbano y transciende incluso de los limites de la región, constituyendo el ejemplo idóneo para definir la arquitectura popular del País Valenciano.

Pero, aun prescindiendo de estas característica global, su ejemplaridad sigue manifestándose en el manejo de la ornamentación a otras escalas. Así podemos ver cómo los distintos elementos de un edificio son resaltados por medio de la ornamentación.

Los muros se revisten minuciosamente y con amplia diversidad de criterios, apareciendo una curiosa alternancia de situaciones, en que unas veces “los árboles no dejan ver el bosque”, perdiéndose el interés del concepto arquitectónico ante la importancia y abigarramiento del detalle y en otras ocasiones, se produce el efecto contrario, diluyéndose el detalle ante su acumulación profusa y repetitiva. Igualmente variado es el campo de materiales utilizado para realizar el revestimiento, siendo los más utilizados la pintura y el azulejo, aunque sin descartar los ladrillos cerámicos y los estucos.

Entre todos los revestimientos utilizados en las casas del Cabanyal, son los azulejos que recubren totalmente las fachadas, costumbre tradicional de todo el XIX, y adquieren diseños de una gran variación en cuanto a temas y, junto a motivos inéditos, se mezclan los típicos modernistas, tanto del canal Art Nouveau como del secesionista, como incluso del historicismo.

Carmen Gracia, en su Historia del Arte Valenciano habla del tema de la arquitectura del cambio de siglo en los Poblados Marítimos, señala que a finales del siglo XIX los veraneantes de Valencia empezaron a alquilar y comprar las casas de pescadores y obreros portuarios para la época de baños, de hecho, la alta burguesía valenciana se construye lujosos chalets a lo largo de la Malvarrosa, a partir de los baños de las Arenas (en 1902 se construye el chalet Blasco Ibáñez). Cita Gracia que esta invasión pacifica produce un aumento en la cantidad y rapidez de la urbanización del Cabanyal. A pesar de mantener un carácter fundamentalmente marinero, esta zona adquiere una fuerte personalidad, acentuada por la aparición de una peculiar arquitectura que reinterpreta con características naif la decoración culta del modernismo y secesión, en el peculiar tratamiento de la cerámica vidriada para la ornamentación de las fachadas. La misma clase urbana que aplicaba los estilos modernos a sus residencias habituales del centro de la ciudad, acoge como un divertimento ligero, atractivo y fantasiador estas novedades en sus residencias de verano.

La incidencia de la moda modernista tuvo tanta repercusión en la industria azulejera que sobrevivió al mismo estilo alargando su vigencia hasta más allá de los años treinta, ya que al acabarse la guerra civil no sólo se comercializaron los stocks existentes, sino que también se produjeron muchos de los modelos creados en el primer tercio del siglo. Esta derivación del modernismo culto llegó a alcanzar cotas de autentico delirio decorativista con el denominado modernismo popular valenciano, y en el cual el recubrimiento de las fachadas con azulejos monocromáticos o decorados con motivos de diversa procedencia estilística representa una curiosa y original readaptación del gusto modernista en el ámbito de las clases más modestas, que encontraron en el azulejo cerámico el material idóneo para su expresión, manifestaciones de las que según autores como Javier Pérez Rojas, muchos elementos pertenecen al Art Deco.

La ultima manifestación que irrumpe en el barrio es el Art Déco aerodinámico, cercano a ciertos planteamientos racionalistas, pero alentado por un criterio menos dogmático y más abierto al libre juego interpretativo, pero también a la mistificación, es la orientación que encuentra una mayor difusión en la España de los años treinta, prolongándose hasta bien entrados los cuarenta, como bien puede apreciarse en el caso valenciano. La simbiosis entre Art Déco y el racionalismo llega a zonas más populares como ilustran las curiosas viviendas del Cabanyal, decoradas en la fachada con azulejos de gran colorido.

4.2.  El catalogo de edificios protegidos del P.G.O.U. de 1988

El P.G.O.U. de 1988 contiene, entre sus determinaciones, un Catálogo de patrimonio arquitectónico y monumental protegido en el que se determinan los elementos construidos, sujetos a régimen de protección y la categoría normativa a la que se adscriben.

El P.G.O.U. establecen cuatro niveles de protección:

–         Nivel 1º: Incluye la protección monumental y la integral

–         Nivel 2º: Incluye la protección estructural y la parcial

–         Nivel 3º: Incluye la protección arquitectónica y la ambiental

Del análisis de las protecciones transitorias que el P.G.O.U. de 1988 realiza en el ámbito del PEPRI del Cabanyal-Canyamelar y recogidas en el Catalogo de edificios protegidos se desprende:

–          En el ámbito de actuación del PEPRI el Plan General protege inmuebles asignándoles el nivel 2º y 3º.

–          La mayor concentración de edificios con nivel 2º se produce en el área central correspondiente al ámbito delimitado de norte a sur entre las calles transversales Pintor Ferrandis y la Avenida del Mediterráneo. Destacan puntualmente como zonas de mayor concentración de edificios catalogados las manzanas condenadas a su desaparición por la prolongación de la Avda. Blasco Ibáñez.

AQUÍ VA UN PLANO DONDE SE VE LA DESTRUCCIÓN DE VIVIENDAS PROTEGIDAS

Plano del tramo del conjunto histórico protegido (BIC) por donde atravesaría la Avda. Blasco Ibáñez.

En naranja los edificios protegidos                     Entre las dos líneas rojas, el trazado de la Avenida

A continuación se adjunta un análisis cuantitativo y cualitativo del alcance de protección que el P.G.O.U. de 1998 realiza en la zona de actuación del PEPRI:

INMUEBLES CATALOGADOS POR EL PGOU ÁMBITO PEPRI

TOTAL                                        774            100%

NIVEL 2º DE PROTECCIÓN:             319               41%

NIVEL 3º DE PROTECCIÓN:             455               59%

SOLARES EXISTENTES                   ‑6

PROTECCIÓN EFECTIVA                768

4.3.  Datos estadísticos sobre la arquitectura del Cabanyal contenidos en la memoria del PLAN realizado por el Ayuntamiento.

EDAD DE LA EDIFICACIÓN

1)             Edificios anteriores a 1840:                      2,00 %
2)            Edificios entre 1840 y 1900:                   14,03 %
3)             Edificios entre 1901 y 1936:                   37,22 %

Periodo de mayor auge renovador del barrio con la repercusión del fenómeno modernista de la ciudad de central

4)             Edificios entre 1937 y 1950:                      16,52 %

5)             Edificios entre 1951 y 1960:                       6,70 %

Periodos que recogen la influencia de los lenguajes racionalistas difusos con la aparición de grandes miradores de tipo cajón y tímidas sustituciones tipológicas en edificios de 3 ó 4 plantas.

6)             Edificios entre 1961 y 1988:                       12,19 %

Periodo desarrollista de los años 60 y 70 donde se producen las mayores sustituciones y las más agresivas a todos los niveles: tipológicas, volumétricas, de lenguaje y de calidad constructiva.

7)             Edificios entre 1988 y 1997:                       1,08 %

Periodo posterior a la aprobación del PGOU (1988). Presenta una significación escasa en cuanto a número de obras de nueva planta si bien es muy numerosa en cuanto a reformas y rehabilitaciones.

Hay que destacar que el área central, EL CABANYAL, comprendida entre la Avda. del Mediterráneo y la calle del Pintor Ferrandis presenta una renovación muy escasa atribuible, sin duda, a las expectativas de prolongación del paseo al Mar desde que en 1959 se aprobó el Plan Sur.

ESTADO DE CONSERVACIÓN

BUENO                   1.776 PARCELAS               71,24 %
ACEPTABLE               363 PARCELAS               14,56 %
DEFICIENTE              164 PARCELAS                 6,58 %
MALO                      113 PARCELAS                 4,53 %

El mayor deterioro (deficiente y malo) es puntual y disperso en todo el ámbito.

ALTURAS DE LA EDIFICACIÓN

–                     La mayor parte de las edificaciones cuentan con dos plantas (planta baja + 1) y corresponden, en general, a la edificación histórica

–                     Los edificios de más altura datan de los años 40 y 50 así como algunos de los años 60 y 70.

–                     Las renovaciones y sustituciones a partir de los años 40 son escasas y se dan de forma puntual y dispersa en todo el ámbito

–                     El área de menor proporción de edificios altos (superiores a 3 plantas), esto es, menos renovada viene a coincidir con la proyectada prolongación del Paseo al Mar.

AFECCIÓN DEL PLAN EN LA ZONA PROTEGIDA Y DECLARADA BIEN DE INTERES CULTURAL DEL BARRIO DEL CABANYAL (datos referidos al Catalogo del PGOU)

Datos referidos al conjunto de los barrios Cabanyal-Canyamelar-Cap de França en el ambito del pepri:

–                     Total de edificios:                                               2453 edificios

–                     Total de edificios protegidos ambito PEPRI:            768 edificios

–                     Total de edificios protegidos en zona B.I.C.:            452 edificios

–           Total descatalogación en el ambito PEPRI:                363 edificios (el 47 % de 768)

–            Total descatalogación en zona B.I.C.:                       209 edificios (el 46% de 452)

DATOS REFERIDOS A LA ZONA CENTRAL DEL AREA PROTEGIDA Y DECLARADA BIEN DE INTERES CULTURAL DEL BARRIO DEL CABANYAL (Avda. Mediterráneo — Avda. Pintor Ferrandis):

– Edificios existentes actualmente:              649 edificios

– Edificios que se derriban:                       184 edificios       (el 28 % del total de edificios)

– Edificios protegidos actualmente:             263 edificios      (el 41 % del total de edificios)

– Edificios protegidos que se derriban:     100 edificios       (el 38 % de los protegidos)

– Edificios protegidos que no se derriban pero se desprotegen:

55 edificios       (el 21 % de los protegidos)

–  Total de edificios descatalogados: 100 + 55 = 155 edificios (el 59 % de los edificios protegidos)

5. CONSIDERACIONES FINALES:

El conjunto urbano formado por el Cabanyal-Canyamelar de la ciudad de Valencia, conforma un bien material así como inmaterial, conformado este ultimo por un sistema de vida, relaciones sociales y valores, protegido en su momento por Decreto 57/1993 de 3 de mayo (D.O.G.V. nº 2020), previos los informes de los órganos consultivos y a la vista de la legislación de aplicación en ese momento, básicamente la ley 16/1985  de Patrimonio Histórico Español.

La redefinición de los limites del Conjunto Histórico  “… basada en una valoración de la historia urbana de la ciudad, en sus aspectos más singulares y valiosos …” no contempla ni hace referencia a su relación con la avenida de Blasco Ibáñez.

Se hace referencia en la propia declaración a la concepción urbanística como reflejo del ensanche de la ciudad, en menor escala y atendiendo a las peculiaridades propias del conjunto urbano: su trama y su arquitectura.

El proceso evolutivo del Cabanyal caracterizado por una regulación urbanística muy permisiva en épocas predemocráticas y la latente prolongación de la Avenida Blasco Ibáñez ha propiciado la existencia de una zona, identificada por las calles transversales Cura Planelles –al norte- e Islas Columbretes –al sur- en la que la estructura urbana del Cabanyal y su arquitectura se han conservado fieles a su origen decimonónico. Como resultado de esta circunstancia histórica, en esta parte del barrio que el PEPRI condena a su desaparición, concurren de forma especialmente significativa aquellos valores que su declaración de B.I.C. dice proteger. Por el contrario la aplicación de este Plan de Protección sobre esta parte central de la zona B.I.C. del barrio del Cabanyal supone el derribo de 100 edificios protegidos y la desprotección de 55 de los 263 protegidos. Entre los edificios que se derriban y los que se desprotegen desaparecerán el 59 % de los que protege el Plan General aun vigente. El argumento utilizado por el Plan para justificar esta demolición es que contribuirá a “la mejor conservación del conjunto”.

De los datos expuestos referidos al Catalogo de Edificios Protegidos, se desprende el alcance modificativo introducido por la ordenación propuesta sobre la edificación catalogada por el PGOU. Descatalogación a la vez que eliminación o desaparición de elementos que contribuyen a lo que podemos entender como parte de la estructura arquitectónica del Conjunto Declarado que son: la edificación característica de la zona y sobre todo aquella sobre la que ya existen valoraciones positivas sobre su interés ambiental, arquitectónico o singular de la zona.

Este alto grado de descatalogación, extendido a cualquiera que sea nuestro ambito de estudio, supone un cambio trascendental en la protección de la edificación que, probablemente, debería haber cuestionado el sentido validador del Informe emitido en su día por la Consellería de Cultura respecto del planeamiento de la ciudad de Valencia.

Durante el procedimiento que ha seguido Corporación Municipal de Valencia, no han quedado desvirtuadas las circunstancias que motivaron la declaración de B.I.C. antes mencionada, ni invalidados los informes emitidos por las entidades consultivas que dictaminaron y que fueron el Consell Valencia de Cultura, la Universidad Politécnica y el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Valencia, las cuales actuaron en los términos previstos a la ley mencionada de Patrimonio Histórico Español en el articulo 3º párrafo 2º.

En conclusión, el conjunto conformado por el Cabanyal-Canyamelar  goza de la protección jurídica prevista en la legislación ya citada y cualquier actuación urbanística debe respetar la estructura urbana y arquitectónica y de los edificios existente tal y como se fija en el articulo  39. 2 a) y 40.4 de la Ley  4/98 de Patrimonio Cultural Valenciano, de aplicación desde su entrada en vigor según se dispone en la Disposición Adicional Primera de la misma.

Por ultimo hay que destacar que dadas las características que concurren en este Plan, en caso de llegar a ejecutarse, tal como esta aprobado, ocasionaría una perdida irreparable de los valores culturales protegidos de este barrio, declarado Bien de Interés Cultural.