Pueblo Nuevo del Mar


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En el momento de su independencia, Pueblo Nuevo del Mar limita por el Sur con Villanueva del Grau, por el Este con el Mar, por el Oeste con el Partido de Santo Tomás, y por el Norte con la acequia de la Cadena, es decir, con la actual Malva-rosa.

Ahora bien, Pueblo Nuevo del Mar no es una realidad compacta, sino que a su vez está subdividido en dos grandes bloques. El más cercano al Grau es el Canyamelar, que se extiende desde el Rihuet hasta la acequia de Gas. El Cabanyal se extiende a continuación desde la acequia de Gas hasta la acequia de la Cadena.

Cuando de verdad se coge un tiralíneas y una pluma para diseñar el Canyamelar es en 1839, fecha en la que convergen tres hechos fundamentales que van a configurar su nueva fisonomía. Se trata en primer lugar, de la retirada del mar y el consiguiente crecimiento de la zona litoral; en segundo lugar, el poblado ha adquirido su independencia y el Ayuntamiento está con muchas ganas de hacer cosas; en tercer lugar, estamos en plena desamortización, fase en la que se advierte con claridad la importancia de los terrenos edificables y se intenta delimitar al máximo a quien pertenece cada palmo de terreno. Todos estos elementos unidos dan lugar a la elaboración de un ambicioso plan urbanístico para la zona, aunque en 20 años sufrirá muchas modificaciones, motivadas sobre todo por la llegada del tren al Grau, y el consiguiente aumento de la demanda turística.

La primera calle que nace con pretensiones, con todos los elementos propios de un urbanismo moderno, es la calle de la Reina, una de las principales avenidas del Cabañal en la actualidad, y por la que desfilan las cofradías durante la Semana Santa Marinera. A trancas y barrancas, en lucha con el mar y con la maquinaria administrativa, consiguen que la pesca se vaya normalizando. Una Real Orden de Isabel II en Marzo de 1850 ya da por sentada la práctica de la pesca del bou, disponiendo que cuando haga mal tiempo las barcas no tengan necesidad de alejarse más de cinco leguas de la orilla.

El 24 de Abril de 1862, un acontecimiento vino a perturbar la vida del Cabañal. La primera locomotora cruzó la huerta. Las reacciones de la gente fueron muy diversas. Unos, la aclamaron con frenesí; otros, se escondieron en lo más hondo de sus viviendas y otros miraban con recelo al monstruo de hierro. Con el tiempo, la huerta se fue acostumbrando al paso del tren, y si algunos hombres a escondidas aún levantaban el puño amenazador, maldiciéndolo, pocos ya lo miraban con rencor.

Teatro de la Marina

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Teatro de la Marina

 

En la recién nacida calle de la Reina hubo un proyecto que si que cristalizó: un teatro, pensado sobre todo para los veraneantes. Algunos activos hombres de negocios emprendieron la aventura de crearlo. En Reina 53, lindante con la travesía del Teatro, construyen en 1856 la sala de espectáculos que haría las delicias de los habitantes del Cabañal, y que en un principio se llamó de las Delicias, aunque iría cambiando de nombre al compás de las diversas coyunturas políticas. En el año 1864 el Teatro de las Delicias sufre un incendio, y con la restauración viene el cambio de nombre. A partir de ahora se llamará Teatro de la Reina. En 1874, en plena 1ª República, vuelve a cambiar de nombre. Se llamará ahora Teatro de la Marina.

Cuando la población crece y se dedica tanto a la pesca como a la agricultura, se ve la conveniencia de disponer las calles en dirección paralela al mar. La combustibilidad de los materiales de los que están hechas las barracas, empuja a construir viviendas de ladrillo y teja. Y para poderse adosar a otras viviendas sin que a la de al lado le cayera encima el agua de otro tejado, se modifica la forma de estos tejados. El agua, en lugar de caer por los lados, caerá por delante y por detrás.

Casa dels Bous Marina (2)

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Casa dels Bous Marina (2)

 

La nueva Casa dels Bous costó casi 20 años de levantar. El reloj de sol que tiene la fachada Sur lleva la fecha de 1895. Durante largos años constituyó una avanzadilla entre el pueblo y el mar, y Blasco Ibañez habla constantemente de ella en ” Flor de Mayo”. Si su corral no estuviera vallado podríamos ver en la fachada las cabezas de dos bueyes, ya descornados, que simbolizan su antiguo cometido.

En 1890, en Pueblo Nuevo del Mar hay 11291 habitantes, de los cuales 2500 se dedican a la navegación. Antonio Zarranz Beltrán, militar y diputado, había tenido oportunidad de viajar por el extranjero. Inspirándose en el ambiente de las playas francesas, quiso implantar en el Cabañal un balneario que hiciese subir de tono el ambiente playero. Su primer paso fue solicitar del Estado que le concediera unos terrenos de dominio público, a orillas del mar, en una zona comprendida entre la acequia del Gas y el límite por donde entonces se montaban las barracas de baño. En Octubre de 1889 obtiene la autorización para ocupar un rectángulo de 60 por 8 metros, y construir el cuerpo central de lo que luego constituiría el balneario de Las Arenas. A partir de entonces, acudir a la playa, sobre todo a Las Arenas, constituía un rito social.