POR LA CONVIVENCIA SOCIAL EN EL CABANYAL

     La Plataforma Salvem el Cabanyal, viene trabajando desde su inicio por la rehabilitación social y urbana del barrio del Cabanyal, Canyamelar, Cap de França desde una posición de seriedad, actuaciones de futuro, sensibilidad social y soluciones concretas a los distintos problemas que se han generado a lo largo de estos años.

     Para ello es fundamental empezar por asegurar la convivencia entre los vecinos. Y ello no puede ser de otra manera que respetando y cumpliendo las normas de convivencia social. Así como las de la propia administración, local autonómica o estatal. Y es la propia administración quien debería impulsar en primer lugar y garantizar después el cumplimiento de estas normas.

Lo hemos dicho en repetidas ocasiones, en el Cabanyal no queremos tener ni más ni menos derechos y obligaciones que en el resto de la ciudad, por eso no se pueden justificar que en el Cabanyal se sigan produciendo situaciones ilegales, que en otros barrios son inimaginables e inadmisibles. Este principio no es solo defendido por la Plataforma Salvem el Cabanyal, el propio alcalde de la ciudad lo ha reiterado en diversas ocasiones y consideramos que es el compartido, como no puede ser de otra manera, por todo el equipo de gobierno de la ciudad.

Es imprescindible que se llegue a un acuerdo de respeto mutuo entre los diferentes grupos sociales que lo habitan. Hay que comenzar por la recuperación del espacio público que algún grupo se ha apropiado excluyendo a los otros y hay que añadir un respecto absoluto a las normas básicas de convivencia de la sociedad en general. En definitiva, se trata de aceptar y cumplir lo que podríamos denominar un «Contrato Social de Convivencia», a partir del cual se empiece a trabajar por la recuperación global con la participación de todos los vecinos y de la Administración Pública, la cual ha de velar por el cumplimiento del compromiso reflejado en el contrato social.

No es la mejor opción aquella que obliga a una parte de la ciudadanía a reclamar la intervención policial para poder ejercer el derecho al descanso, al uso del espacio público o, incluso, al de la propia vivienda con unas condiciones mínimas de dignidad, mientras otros vecinos se presentan como víctimas por causa de actuaciones administrativas encaminadas a hacer cumplir las normas aplicadas a todos los efectos en toda la ciudad de Valencia. El Cabanyal no es un punto y aparte, simplemente tiene que ser un barrio más de esta ciudad, con sus derechos y sus obligaciones.

El principal problema en los últimos 17 años, de gobierno del Partido Popular, ha sido la actitud por parte de las instituciones públicas para favorecer el estado de degradación del Cabanyal que permitiera y justificara los planes destructivos del ya derogado PEPRI, para ello se ha producido una degradación tanto en el espacio físico, urbanístico y arquitectónico del barrio como a nivel social, permitiendo el desarrollo de toda una serie de actividades ilícitas que poco a poco han ido obligando a los vecinos a abandonar el barrio hasta llegar a la situación de degradación total que podemos observar en las zonas más afectadas del barrio.

Esta situación se ha producido por la actitud de permisividad que mostró el gobierno municipal del Partido Popular con estas actividades en el barrio, dejando que proliferaran la venta de drogas, ocupaciones ilegales de viviendas, actividades como el almacenamiento de chatarra y basura en viviendas particulares y un largo etcétera junto a otras situaciones como el hacinamiento de personas y de familias en viviendas que no reúnen los mínimos requisitos de habitabilidad, los alquileres ilegales, realquileres y subarriendos y una larga lista de situaciones que una sociedad avanzada no debería permitir. Y todos estos problemas se fueron alojando especialmente en el Cabanyal, como una herramienta para intensificar los efectos de la degradación y facilitar la posterior destrucción que tenían programada. En algunos casos la actuación de la administración local fue claramente proactiva como en el derribo de edificios que se conviertan en solares, la falta de medios para la limpieza e higiene del espacio público, etc. y en otros casos bastó con no hacer nada, practicar una permisividad total para el desarrollo de estas situaciones que paulatinamente fueran extendiéndose en el barrio y sus efectos produjeran la situación de degradación que estamos soportando en la actualidad.

Consideramos que estas situaciones corresponden en algunos casos a la voluntad de lucro de algunas personas completamente indiferentes a los valores de la convivencia, etc. Pero también somos conscientes que en ocasiones se producen por la desesperación de personas obligadas a vivir en situación de chabolismo y a los que la administración tiene completamente olvidados y desatendidos.

Ya ha pasado suficiente tiempo, más de medio año desde que las últimas elecciones, como para que la administración local conozca el problema con todo detalle, tenga identificadas todas estas situaciones y las personas que son víctimas de las mismas y empiece a proponer soluciones para cada uno de los problemas particulares. No se puede permitir la infracción de las normas de convivencia, ni la permisividad que practicó el anterior equipo de gobierno, ya hemos visto sus efectos, a este equipo de gobierno le pedimos soluciones.

Como ciudadanos comprometidos no podemos consentir que ninguna familia viva en nulas condiciones de habitabilidad. Es responsabilidad de la Administración pública dar solución a los problemas planteados en el Cabanyal. Empezando por una coordinación de las distintas actuaciones municipales y de la administración autonómica (solicitamos una entrevista con el alcalde de la ciudad para exponerle esta necesidad en el mes de octubre de 2015 y todavía no ha sido posible, a enero de 2016) también esperamos la actuación de los servicios municipales de sanidad, del área de medio ambiente y fundamentalmente de servicios sociales. Pensamos que es el momento de dejar a un lado confrontaciones entre grupos sociales, asociaciones, plataformas, vecinos y entidades del Cabanyal para dirigir nuestra exigencia a la implicación de las autoridades en la solución de los problemas derivados de la falta de respeto a la convivencia entre los vecinos y en la rehabilitación del Cabanyal, Canyamelar, Cap de França.

Plataforma Salvem el Cabanyal, Enero 2016