CABANYAL: ALFONSO GRAU EL ESCUDERO FIEL DE BARBERÁ

               Admirable resulta la lealtad que A. Grau muestra a la alcaldesa de Valencia en el plan de Cabanyal. Se dice que a su entorno más allegado el Sr. Grau dice que la prolongación de Blasco Ibáñez nuca se hará. Sin embargo, cuando se cuestiona la legalidad del plan, de inmediato él afirma lo contrario. Le da igual tener que decir blanco que negro, él en cada momento dice lo que a la Sra. Barbera le interesa. Pondré un ejemplo. Tras la Orden Ministerial que declaraba que el Plan del Cabanyal determinaba un acto de expolio del patrimonio, el Ayuntamiento y Consellería recurrieron, ante la Audiencia Nacional, dicha Orden. A la vez el Gobierno de Zapatero recurría ante el Constitucional el Decreto de la Generalitat que avalaba la legalidad del plan del Cabanyal y trataba de dejar sin efectos la Orden Ministerial. En ese contexto, el vicepresidente tercero del gobierno, Manuel Chaves, invitó a buscar una solución negociada al problema a lo que el Sr. Grau contesto:
« La legalidad no se negocia, se dirime en los tribunales. No podemos negociar si el Prepri es legal o ilegal. Es sí o no…no hay vuelta de hoja». (Las Provincias 24.04.2010) El titular de la información decía: “Alfonso Grau afirma que decidir si el plan es legal o ilegal no se puede negociar y dice que se dirimirá en los tribunales”.

Sin embargo, cuando los vientos anunciaban que iban a sufrir un varapalo jurídico en el recurso de inconstitucionalidad, la Generalitat pactó con el Ministerio que derogaba su Decreto y el Ministerio retiraba el recurso de inconstitucionalidad y así se evitaba que un gobierno del PP dejara en el ridículo jurídico a otro gobierno del PP. Posteriormente, cuando los mismos vientos anunciaban otro varapalo jurídico en el recurso contra la Orden Ministerial, el mismo Sr. Grau presentó una moción al pleno del Ayuntamiento para autorizar el desistimiento del recurso contra la Orden Ministerial y así que no hubiera sentencia sobre el caso. Sin embargo, a pesar que el Sr. Grau dijera “La legalidad no se negocia”, seguramente, siguiendo la voz de su ama, se calló.

El caso es que yo me crie en un ambiente rural, en el que el peor insulto que se le podía decir a un hombre es que no tenía palabra. Por lo que si todavía vivieran mi padre y abuelo, al enterarse que el Sr. Grau no había permitido que los tribunales resolvieran el conflicto jurídico referido a la Orden Ministerial y el Decretazo sobre el Cabanyal, con toda seguridad le dirían al Sr. Grau “Hem cage els homes de poca paraula”.

 José Luis Ramos en CABANYAL: ALFONSO GRAU EL ESCUDERO FIEL DE BARBERÁ