Informe d’Enric Mestre (ceramista) al voltant del PEPRI

Como ceramista, he asistido perplejo al debate social y político sobre el Plan Especial de Protección y Reforma Interior deL Cabanyal-Canyamelar-Cap de França, aunque a estas alturas ya no se trata de un mero debate, sino de una resolución favorable al Ayuntamiento de Valencia para la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez hasta el mar con el consiguiente descontento por parte de los habitantes del barrio, esperemos de todas formas ver en que queda todo finalmente.

“He leído el informe desfavorable al Ayuntamiento del arquitecto inspector del patrimonio D.Jose Ignacio Casar Pinazo, y lo que más me ha interesado como persona vinculada al arte, es su defensa del Cabanyal-Canyamelar como una solución arquitectónica unitaria, tanto en tipología parcelaria como edificatoria e incluso en lenguaje formal, a lo que se añade el elemento más identificador de todo el barrio, el revestimiento cerámico.

Por parte del Ayuntamiento sus técnicos dicen, que esa apertura ayudará a la protección del Patrimonio Histórico, dinamizará el comercio y ayudará a su integración en la ciudad, uniéndose a un proyecto del valor y fuerza del Paseo al Mar.

Cuando se observa atentamente el plano del proyecto, la incidencia del Paseo sobre la zona declarada como Bien de Interés Cultural es terrible, no solo porque suprime gran cantidad de viviendas, sino porque divide en dos el homogéneo trazado vial del barrio, perdiendo de esta manera toda la unidad urbanística de, la que hablaba el arquitecto inspector del patrimonio. Efectivamente, no son solo los cuarenta y ocho metros que absorberá la avenida, sino que además hay que añadir los metros que tomaran las edificaciones a ambos lados, reduciendo toda la zona declarada Bien de Interés Cultural a dos subzonas separadas por la gran avenida. ¿Qué sucederá con estas subzonas después de la apertura de la gran avenida?. El Ayuntamiento dice que se restaurarán. ¿Porqué no se restauran antes y se deja el barrio como está? porque no hay dinero, cosa difícil de creer cuando Valencia se ha embarcado en un proyecto faraónico como la Ciudad de las Artes y las Ciencias, y es muy posible que una vez abierto el corazón del Cabanyal-Canyamelar vayan cayendo después las extremidades, el tiempo nos dirá quien tenía razón.

Es innegable que algunas zonas del barrio han ido degradándose, pero no es menos cierto que, cuando una zona comienza a deteriorarse hay que tomar medidas rápidamente, porque el deterioro atrae como un imán a los estratos más bajos de la sociedad, pero si hace treinta años que la ley no permite restaurar nada, que podíamos esperar.

Este Cabanyal-Canyamelar tan fotografiado, tan publicado, que posiblemente es único no solo por la cantidad y calidad de sus revestimientos cerámicos, sino también por la personalidad de cada una de sus fachadas que representa la libertad creadora de sus propietarios y constructores, un barrio que siempre muestro orgulloso a mis colegas ceramistas de todo el mundo cuando me visitan, y a los que es difícil explicar porque se encuentra tan deteriorado.

Hay ocasiones en que las instituciones gastan enormes cantidades de dinero para construir un nuevo museo y colocar en él, algunas piezas de cerámica recogidas pacientemente con el consabido sobreprecio a causa de la especulación de sus poseedores, ya sean estos particulares, anticuarios e incluso otros museos. Pero aquí en el Cabanyal-Canyamelar tenemos tal cantidad, que muy bien podemos permitirnos el dejarla perder. Este barrio restaurado, sería para el nuevo turismo cultural que en estos momentos muestra una importancia creciente una atracción de primer orden, una zona de visita obligada en las guías turísticas, un área completamente diferenciada no solo del resto de la ciudad sino de todas las demás ciudades.

Siento que el Ayuntamiento con sus políticos y sus arquitectos, no sea capaz de ver la belleza y también la historia que se encierra en el Cabanyal-Canyamelar, este barrio único en Europa, al que el afán de protagonismo mal entendido de nuestra alcaldesa, le va a partir el corazón.

ENRIC MESTRE Miembro del Consejo de la Academia Internacional de la Cerámica.