El día 25 de Julio de 1998 los habitantes del Cabanyal nos desayunamos
con la noticia que el Partido Popular del Ayuntamiento de Valencia había
decidido (contra la opinión de los otros grupos políticos municipales)
prolongar l’Avenida de Blasco Ibañez hasta el mar Mediterráneo
(por el momento). No fue unos buenos días. Enseguida, la pena, la preocupación,
la indignación y el rechazo de muchos nos hicieron acercarnos primero,
organizarnos desprendido y luchar hasta el día de hoy.
Hemos pasado casi 10 años amenazados por la especulación e intereses
particulares.
Mientras tanto hemos visto como no éramos las únicas víctimas
de la política clasista, depredadora y megalómana del Ayuntamiento.
Hemos luchado y perdido con la gente de la Punta, hemos ganado (no del todo)
con el Botánico, nos hemos alegado a la calle que a Patraix estén
por el momento libres de campos magnéticos peligrosos. Hemos recibido
ayuda de labradores de Alboraia y ahora están ellos también amenazados,
traemos a nuestro corazón el luto de los muertos al metro de la línea
1.
Podríamos desgraciadamente continuar. Hemos sabido que no estamos solos
y hemos aprendido la solidaridad.
Mientras tanto nuestros viejos se han ido haciendo mayores, los niños
, grandes; muchas casas las hemos renovado y la gente atiende cada detalle,
hace la comida, limpieza y celebra las fiestas como si no tuvimos sobre el ninguna
espada que amenaza. La vida transcurre en nuestro barrio entre calles cada vez
más abandonados por el poder municipal.
Mientras tanto hemos hecho cassolades, manifestaciones al barrio y la ciudad,
fallas de denuncia, nuevo ediciones de Puertas Abiertas (compartiendo las casas,
actuaciones teatrales, exposiciones de arte, conciertos y fiestas) hemos protestado
en el Cabanyal, en Valencia, en Madrid, en París, en Bruselas... hemos
hecho lo posible y lo que parecía imposible: hemos parado la destrucción
de nuestro barrio y la expoliación de las personas directamente afectadas
por el derribo de sus casas.
Conseguimos la paralización cautelar de las obras del plan de destrucción
a la zona protegida del barrio y estamos a la espera de la decisión última
del Tribunal Supremo que no debe tardar.
El ayuntamiento por el contrario no está a l espera y ha decidido hacer
política de tierra quemada. En julio pasado 136 familias de a pie San
Pedro ( casas preciosas y dentro del Conjunto Histórico Protegido ) recibieron
un sobre grande que traía el anuncio de la desgracia: se les expropiaba
la casa por un tercio de su valor real. Gente trabajadora/pensionista “a
la puta calle” con un horizonte más que negro. Hemos denunciado
de manera colectiva la ilegalidad del proceso, hemos determinado su valor real.
Hemos visto que nuestra lucha tenía sentido: nuestras peores pesadillas
se hacían realidad.
Ahora va en serio: exigimos al Ayuntamiento que paralize las expropiaciones
hasta la sentencia del Tribunal Supremo. Pedimos al Tribunal Supremo que no
demore la sentencia. En este caso la justicia tardía ya no haría
justicia. La casa destruida no tiene remedio. La gente echada a la calle no
tiene consuelo. Debemos pararlos. Vamos a hacerlo. Te pedimos que te unas a
nosotros. No dejaremos sola ninguna persona defendiendo su casa. Todos y todas
estaremos con ella. La realidad los puede desbordar y en Valencia una vez más
se impondrá la hermandad, la evidencia del poder popular sobre el poder
político más inhumano. Por hacerlo posible escribe tu nombre y
tu teléfono y cuando te llamemos ven y pone tu cuerpo y tú corazón
junto a los nuestros. Para coordinar la resistencia hemos creado una cuenta
de correo específico: solidaridad@cabanyal.com
SALVAMOS EL CABANYAL – envía tus datos a : solidaridad@cabanyal.com
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