3.
Análisis de la formación de la trama urbana del Cabanyal-Canyamelar y su
relación dialéctica con la tipología edificatoria (síntesis
del estudio realizado por la arquitecta Rosa Pastor Vila)
Las características singulares del Cabanyal-Canyamelar-Cap de França tales como su regularidad parcelaria a base de manzanas estrechas y alargadas con sus fachadas principales paralelas al mar, la linealidad de sus calles que configuran una clara trama reticular, la homogeneidad y riqueza tipológica de sus edificaciones, así como su fuerte conciencia de núcleo desarrollado independiente de la ciudad y vinculado al mar, son algunos de los aspectos más interesantes que se estudian en el trabajo sobre “Análisis y recopilación tipológica de vivienda en el Cabanyal-Canyamelar: 1900-1936”, realizado por la arquitecto nacida en el Cabanyal, Rosa Pastor Vila para el Master: Técnicas de Intervención en el Patrimonio Arquitectónico, que se realizó en la Universidad Politécnica en el año 1995. Entre los antecedentes de este trabajo habría que remontarse al estudio realizado por el arquitecto, también nacido en esta parte de la ciudad, Vicente Más Llorens, denominado “Proceso tipológico espontáneo en Pueblo Nuevo del Mar”. Este nuevo y riguroso estudio, es un minucioso y exhaustivo trabajo académico, aun inédito, basado en el análisis y clasificación tipológica de 165 proyectos, correspondientes al primer tercio del siglo. Su objetivo es analizar unos hechos urbanos de una parte de esta ciudad, en los que la dialéctica tipología edificatoria-morfología urbana se concreta físicamente. Su interés se hace más evidente en unos momentos en los que esta abierto un fuerte debate sobre la rehabilitación del barrio y la repercusión que la prolongación de una avenida, pensada para solucionar problemas de crecimiento de la ciudad de Valencia a finales del siglo XIX, y por tanto ajena a la estructura de estos poblados, puede tener para la “mejor conservación” de su peculiar trama urbana, que ha sido declarada Bien de Interés Cultural de la ciudad de Valencia. Este y no otro es el precepto que indica la Ley del Patrimonio Cultural Valenciano, que se ha de cumplir para que la Consellería de Cultura pueda informar favorablemente el Plan Especial de Protección Y Reforma Interior del Cabanyal-Canyamelar. De su estudio se pueden extraer las claves para la futura intervención.
Los
edificios que se analizan en este trabajo son los que se construyeron en
sustitución de las barracas, cuando las Ordenanzas Municipales de Pueblo Nuevo
del Mar, como consecuencia del incendio acontecido en 1875, establecen una
normativa que prohíbe la construcción de otras de nueva planta, permitiendo únicamente
realizar tres reparaciones, previa solicitud y concesión de licencia, debiéndose
derribar al necesitar la cuarta.
En el trabajo queda demostrado como el proceso generativo del parcelario actual del Cabanyal-Canyamelar empieza en las parcelas unitarias establecidas por la edificación original, o sea la barraca. La disposición de las calles paralelas al mar, la necesidad de espacio y la composición de la barraca alrededor de un eje organizativo Este-Oeste, fueron factores que facilitaron su agrupación en hileras. Cada conjunto o unidad de agrupación conformo una manzana lineal. El único problema existente en el sistema de agrupación de estas barracas urbanas, que no son más que una variante de las que se construyeron en la huerta, lo planteaba la cubierta a dos aguas con las necesarias y abundantes reparaciones que precisaban; como consecuencia se tubo que crear un espacio lateral libre entre barracas denominado “escalá”, que supuso el establecimiento de unas servidumbres que no desaparecieron hasta su total sustitución por las nuevas viviendas. Esta servidumbre llevó consigo la desvirtuación de las parcelas originales de las barracas.
Cuando una de las barracas se derribaba y se construía una casa en su lugar, entonces no se podía construir sobre todo su terreno, sino que se debía dejar los tres palmos que correspondían a su contribución al espacio lateral libre que dejaba con la barraca vecina, para que de esta manera el vecino pudiera seguir recomponiendo su barraca, siendo una servidumbre mutua y mientras subsistía uno de los condominantes subsiste ella. Al edificar la segunda, podía edificar en todo su terreno por haber desaparecido con anterioridad la servidumbre de su vecino. Entonces, si el dueño del edificio primero quería, vendía los tres palmos al otro, para tener la pared medianera, en caso contrario quedaba entre las dos casas un pasillo de tres palmos.
Partiendo
de la longitud de fachada inicial de la barraca que era aproximadamente 6,40 m y
teniendo en cuenta la distorsión que implica en la parcela resultante la
dimensión de la “escalá” (1,36 m) en el momento de la sustitución de la
barraca por la vivienda, también las agrupaciones y las posibles divisiones
debidas a herencias fundamentalmente, se obtienen los distintos anchos de
fachada que se observan en el parcelario actual. El estudio permite constatar la
existencia, en mayor o menor medida, de los anchos de fachada expuestos,
condicionando dicho ancho, generalmente, el tipo de vivienda desarrollada en la
parcela. Los anchos más repetidos se dan en torno a los intervalos 6,40-7,08 y
7,08-7,76, correspondientes a la parcela original, y a esta con media escalá o
dos medias escalás, lo cual permite afirmar que estas calles se renovaron según
el parcelario preexistente, legitimando los parámetros que supusieron la génesis
parcelaria del barrio. También los intervalos 3,20-3,88 y 3,88-4,56,
correspondientes a media parcela original, y a ésta con media escalá o dos
medias escalás, aparecen con mucha frecuencia. La profundidad de las parcelas
es variable y suele oscilar entre 9 y 11 m.
La
restitución que se produjo parcela a parcela y a lo largo del tiempo, no ha
supuesto cambios drásticos en la mayoría de los casos, en el conjunto total;
no obstante actualmente conviven referencias parcelarias de una época con
proyectos de transformación urbana de otra, en cualquier caso discutibles y así,
podríamos hacer una clasificación de calles de acuerdo con el tamaño de las
unidades de reedificación, en algunos tramos unas son calles que se han
renovado en algunos tramos según el parcelario existente, pero a través de
agrupaciones de parcelas, éste sería el caso de la calle de la reina, calle de
José Benlliure y calle Escalante y en menor medida la calle de la Barraca, que
son las calles que a lo largo de estos dos últimos siglos han sido las mas
importantes del barrio. Otras se han renovado según las pautas del parcelario
preexistente, pero esta renovación podemos considerarla mínima y ralentizada,
sería más el caso de la calle de San Pedro, los Ángeles y Padre Luis Navarro,
como más significativas.
El
análisis del parcelario actual, ratifica las leyes de preexistencia de los
elementos estructurales del pasado, lo cual pone de manifiesto la permanencia de
la historia a través del tiempo. Este parcelario que desarrolla una peculiar
trama en retícula derivada, como hemos visto, de las alineaciones de las
antiguas barracas, en las que se desarrolló posteriormente una arquitectura
popular de clara raigambre eclecticista, es el que dio pie a su declaración
como Conjunto Histórico Protegido, tal como reza en el Decreto de su declaración.
Del análisis tipológico de las viviendas realizadas en esta época extrae el trabajo una clasificación en tres grandes grupos: tipo A, correspondiente a viviendas unifamiliares en hilera; tipo B, edificios plurifamiliares en hilera con una vivienda por planta; tipo C, edificios plurifamiliares en hilera con dos viviendas por planta. La combinación de estos tres tipos básicos con los distintos anchos de fachada explicados anteriormente dan lugar a la riqueza tipológica de las edificaciones que tanto caracteriza a las casas del Cabanyal.
La segunda forma de utilización del territorio es una evolución de la anterior, situada al este de la anterior, tiene su origen geomorfológico en la ocupación de los terrenos ganados al mar por el retroceso paulatino de la línea de costa. Formada por un conjunto de calles hipodámicas, va desde la calle Escalante, por poniente, hasta la calle Doctor Lluch, al este, y con limites sur en la calle Francisco Cubells y norte en la calle Remonta.
Sobre esta retícula
jerarquizada por vías longitudinales de mayor sección y dos trasversales de
amplia capacidad –Avenida del Mediterráneo y Pintor Ferrandis- se dispone un
modelo tipomorfológico que supone una cierta evolución sobre el parcelario
original.